El corazón de un perro late varias veces por minuto para impulsar la sangre por todo su organismo. Conocer cuál es la frecuencia cardíaca normal de un perro puede ser útil para comprobar sus constantes cuando está tranquilo y detectar si existe alguna alteración que convenga consultar con el veterinario. Pero, ¿a cuánto late el corazón de un perro? ¿Cuántas pulsaciones por minuto son normales? ¿Cómo podemos medirlas en casa? Te lo explicamos paso a paso.
¿A cuánto late el corazón de un perro?
En un perro en reposo, la frecuencia cardíaca suele encontrarse aproximadamente entre 70 y 120 latidos por minuto. Esta cifra es orientativa y puede variar según el tamaño del perro, su edad, su nivel de actividad, su estado emocional o si acaba de hacer ejercicio. Los perros pequeños pueden presentar una frecuencia cardíaca más elevada que los perros grandes. Además, después de correr, jugar, estar nervioso o sentir miedo, el corazón puede latir más rápido de forma temporal. Por eso, si quieres conocer las pulsaciones habituales de tu perro, lo más recomendable es medirlas cuando esté tranquilo y en reposo.
¿Cuál es la frecuencia cardíaca normal de un perro?
La frecuencia cardíaca de un perro no es siempre exactamente la misma. Incluso en un animal sano puede cambiar a lo largo del día. Entre los factores que pueden modificar los latidos se encuentran:
- El tamaño y la edad del perro.
- El ejercicio físico.
- El estrés, miedo o excitación.
- La temperatura ambiental.
- El estado de hidratación.
- Determinados medicamentos.
- El dolor.
- Algunas enfermedades cardíacas o de otros órganos.
Por este motivo, encontrar una frecuencia diferente a la habitual no significa automáticamente que el perro tenga una enfermedad. Lo recomendable es comprobar que la medición se ha realizado correctamente y observar si existen otros síntomas.
¿Cómo medir las pulsaciones de un perro en casa?
Medir el pulso de un perro es relativamente sencillo, siempre que el animal esté tranquilo.
1. Espera a que tu perro esté tranquilo
No midas su frecuencia cardíaca justo después de correr, jugar o subir escaleras. Lo ideal es esperar unos minutos y hacerlo cuando esté relajado, preferiblemente tumbado o descansando. Si el perro está nervioso, puede resultar más difícil localizar el pulso y, además, sus pulsaciones estarán aumentadas.
2. Busca el pulso femoral
Una de las formas más prácticas de tomar el pulso a un perro es localizar la arteria femoral, situada en la parte interna de la pata trasera, en la zona de la ingle. Coloca suavemente los dedos índice y corazón sobre esa zona hasta notar una pequeña pulsación. No es necesario apretar con fuerza. Si presionas demasiado, puedes dificultar la percepción del pulso. La arteria femoral es uno de los puntos habituales para valorar el pulso arterial en perros.
3. Cuenta los latidos
Cuando hayas localizado el pulso, cuenta cuántas pulsaciones notas durante 15 segundos. Por ejemplo, si cuentas 20 pulsaciones en 15 segundos: 20 × 4 = 80 latidos por minuto. Así obtendrás una estimación de la frecuencia cardíaca de tu perro. Si quieres conseguir una medición más precisa, puedes contar durante un periodo más largo, especialmente si el ritmo parece irregular.
4. Comprueba si el ritmo es regular
No solamente importa cuántos latidos hay por minuto. Mientras tomas el pulso, fíjate también en si las pulsaciones son regulares y constantes. Si notas que el ritmo parece muy irregular, que hay pausas llamativas o que el pulso cambia de intensidad, es recomendable comentarlo con el veterinario.
¿Dónde se puede tomar el pulso a un perro?
La arteria femoral suele ser la opción más sencilla para tomar el pulso en casa. También puedes intentar percibir los latidos directamente colocando suavemente la mano sobre el tórax, en la zona donde se encuentra el corazón. Sin embargo, para contar las pulsaciones puede resultar más práctico localizar el pulso femoral. No hace falta utilizar instrumentos especiales para realizar una comprobación puntual en casa. Eso sí, una medición doméstica no sustituye una exploración veterinaria. El veterinario puede valorar no solo la frecuencia, sino también el ritmo y la calidad del pulso, además de realizar otras pruebas cuando sean necesarias.
¿Cuándo puede ser preocupante la frecuencia cardíaca de un perro?
Una frecuencia cardíaca demasiado alta o demasiado baja puede tener diferentes causas y debe interpretarse teniendo en cuenta el estado general del animal. Por ejemplo, las pulsaciones pueden aumentar temporalmente porque el perro:
- Ha hecho ejercicio.
- Está excitado.
- Tiene miedo.
- Está estresado.
- Siente dolor. Los perros sienten dolor y pueden manifestarlo mediante cambios de comportamiento, postura o actividad.
- Tiene fiebre u otro problema de salud.
Por el contrario, una frecuencia cardíaca anormalmente baja también puede aparecer en determinadas circunstancias y debe valorarse junto con el resto de signos clínicos.
No te fijes únicamente en el número
Un error frecuente es pensar que una determinada cifra significa necesariamente que el perro está sano o enfermo. La frecuencia cardíaca es una de las constantes que pueden ayudar a valorar el estado del perro, pero debe interpretarse junto con otros datos. Por eso, si observas una frecuencia que se mantiene anormalmente alta o baja cuando tu perro está tranquilo, es conveniente consultar con un veterinario.
Síntomas que pueden acompañar a un problema cardíaco
Además de controlar las pulsaciones, debemos prestar atención a cómo se encuentra nuestro perro. Algunos signos que pueden justificar una consulta veterinaria son:
- Tos persistente.
- Cansancio excesivo.
- Intolerancia al ejercicio.
- Respiración dificultosa.
- Debilidad.
- Episodios de desmayo o pérdida de conocimiento.
- Encías muy pálidas o azuladas.
- Respiración más rápida de lo habitual mientras está descansando.
- Cambios repentinos en su comportamiento o nivel de actividad.
La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que exista una enfermedad cardíaca, pero sí merece una valoración veterinaria. Por ejemplo, un síncope o desmayo en un perro puede tener diferentes causas, algunas de ellas relacionadas con el corazón.
¿Qué relación hay entre las pulsaciones y la respiración?
Cuando controlamos las constantes de nuestro perro, además de la frecuencia cardíaca podemos observar su frecuencia respiratoria. En un perro tranquilo o dormido, una frecuencia respiratoria aproximada de 15-30 respiraciones por minuto puede considerarse una referencia habitual. Una respiración persistentemente más rápida durante el descanso puede ser un dato que convenga consultar, especialmente si aparece junto con otros signos. Para contar las respiraciones, observa cómo sube y baja el tórax. Puedes contar durante 30 segundos y multiplicar el resultado por dos. También es importante diferenciar una respiración rápida porque el perro acaba de hacer ejercicio de una frecuencia respiratoria elevada mientras está completamente descansado.
Otros signos vitales que puedes controlar en casa
La frecuencia cardíaca es solamente una de las constantes que podemos observar. También podemos prestar atención a:
- La temperatura corporal.
- La frecuencia respiratoria.
- El color de las encías.
- El estado de hidratación.
- El nivel de actividad y comportamiento.
Si quieres comprobar la temperatura de tu perro, puedes consultar nuestro artículo ¿Cuál es la temperatura normal de un perro?, donde explicamos los valores de referencia y cómo tomarla correctamente.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Si has medido las pulsaciones de tu perro y te parecen diferentes de lo habitual, lo primero es mantener la calma y repetir la medición cuando esté completamente tranquilo. Sin embargo, debes contactar con un veterinario si la alteración persiste, si el ritmo parece irregular o si aparece acompañada de otros síntomas. Y si el perro presenta dificultad para respirar, desmayo, debilidad intensa, encías azuladas o pérdida de conocimiento, no conviene esperar a realizar varias mediciones en casa: necesita valoración veterinaria. En una consulta, el profesional puede auscultar el corazón y valorar el pulso, además de realizar pruebas como un electrocardiograma, una ecografía cardíaca o análisis de sangre cuando estén indicadas.
Preguntas frecuentes sobre el corazón de los perros
En reposo, una referencia general para un perro es aproximadamente 70-120 latidos por minuto, aunque la frecuencia puede variar según el tamaño, la edad y las circunstancias del animal.
Un perro en reposo suele presentar alrededor de 70-120 pulsaciones por minuto. Después de hacer ejercicio, estar nervioso o emocionado, la frecuencia puede aumentar temporalmente.
Puedes medir sus pulsaciones cuando esté tranquilo y en reposo. Si la frecuencia es persistentemente elevada o aparece junto con síntomas como dificultad respiratoria, debilidad, tos o desmayo, debes consultar con el veterinario.
Una de las zonas más fáciles es la parte interna de la pata trasera, donde puedes localizar la arteria femoral con los dedos índice y corazón.
Cuenta los latidos durante 15 segundos y multiplica el resultado por cuatro. Por ejemplo, 20 latidos en 15 segundos equivalen a 80 latidos por minuto.
Sí. El ejercicio, la excitación y el estrés pueden aumentar temporalmente la frecuencia cardíaca. Lo importante es comprobar que las pulsaciones disminuyen cuando el perro vuelve a estar tranquilo.
Puede haber variaciones del ritmo que no necesariamente indican una enfermedad, pero si notas que las pulsaciones son claramente irregulares, existen pausas llamativas o el perro presenta otros síntomas, es recomendable que lo valore un veterinario.
Puede aportar información importante sobre su estado, pero no permite diagnosticar una enfermedad por sí sola. Debe valorarse junto con otros signos y, cuando sea necesario, con pruebas veterinarias.
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