Las almohadillas de los perros están en contacto directo con el suelo durante sus paseos y ayudan a proteger las patas, absorber parte de los impactos y proporcionar tracción. Aunque son estructuras resistentes, pueden sufrir cortes, grietas, irritaciones, quemaduras, heridas o la presencia de cuerpos extraños como espigas. Por eso es importante revisar las patas de nuestro perro con regularidad y prestar especial atención después de pasear por superficies muy calientes, terrenos pedregosos o zonas con vegetación.
¿Qué son las almohadillas de los perros?
Las almohadillas son zonas especializadas de tejido situadas en la parte inferior de las patas del perro. En las extremidades delanteras encontramos las almohadillas digitales y la almohadilla metacarpiana. Además, existe una almohadilla carpiana, situada más arriba en la extremidad anterior, que puede ayudar a proporcionar estabilidad y agarre en determinadas situaciones. Las almohadillas contienen tejido especializado que ayuda a amortiguar las cargas y proteger las estructuras de las patas. También contienen glándulas sudoríparas, aunque los perros no regulan su temperatura principalmente a través de las almohadillas. Su principal mecanismo para disipar calor es el jadeo.
¿Para qué sirven las almohadillas de los perros?
Las almohadillas cumplen varias funciones importantes:
- Ayudan a proteger las estructuras de la pata frente al contacto con el suelo.
- Contribuyen a absorber parte de los impactos al caminar y correr.
- Proporcionan tracción sobre diferentes superficies.
- Ayudan a aislar parcialmente los tejidos internos frente al terreno.
- Contienen receptores sensoriales que permiten al perro recibir información sobre el contacto con el suelo.
Precisamente porque están expuestas continuamente, pueden lesionarse cuando las condiciones del terreno son desfavorables.
¿Qué problemas pueden tener las almohadillas de los perros?
Las lesiones de las almohadillas pueden tener diferentes causas. Algunas son leves y otras requieren atención veterinaria.
Almohadillas agrietadas
Las almohadillas pueden presentar grietas o fisuras debido a diferentes factores, como el desgaste, la irritación, determinadas enfermedades dermatológicas o el contacto repetido con superficies agresivas. Una almohadilla ligeramente seca no tiene por qué significar que exista una enfermedad, pero las grietas profundas, dolorosas o que sangran deben ser valoradas por un veterinario.
Cortes y heridas en las almohadillas
Un perro puede cortarse al pisar cristales, piedras afiladas, objetos metálicos u otros elementos presentes en el terreno. Si observas una herida:
- Retira al perro de la superficie que ha provocado la lesión.
- Si existe suciedad visible, puedes limpiar suavemente la zona con agua limpia o suero fisiológico.
- Si sangra, aplica presión suave y continua con una gasa limpia.
- Evita que el perro lama o muerda la zona.
- Consulta con el veterinario si el corte es profundo, no deja de sangrar, hay un cuerpo extraño o el perro tiene mucho dolor.
- No intentes extraer objetos profundamente clavados ni realizar procedimientos caseros sobre una herida importante.
Quemaduras en las almohadillas
El pavimento puede alcanzar temperaturas muy elevadas durante los días calurosos y provocar quemaduras en las almohadillas. También pueden producirse lesiones por abrasión cuando el perro camina o corre durante mucho tiempo sobre superficies especialmente duras o ásperas. Si sospechas que tu perro se ha quemado las almohadillas, evita que continúe caminando sobre esa superficie y consulta con un veterinario, especialmente si aparecen ampollas, desprendimiento de tejido, sangrado o dolor intenso.
Espigas entre los dedos
Las espigas pueden introducirse entre los dedos o en otras zonas de la pata. Después de paseos por el campo o zonas con hierba seca, revisa las patas y los espacios entre los dedos. Si una espiga está profundamente clavada o el perro muestra dolor, inflamación o cojera, es mejor que la retire un profesional. Puedes ampliar información sobre este problema en nuestro artículo sobre peligros de las espigas para los perros.
Hiperqueratosis
La hiperqueratosis consiste en un engrosamiento excesivo de la capa de queratina de la piel. Puede afectar a las almohadillas y hacer que tengan un aspecto especialmente grueso, duro o irregular. No debe confundirse una almohadilla normalmente resistente con una hiperqueratosis. Si observas un engrosamiento marcado, grietas, molestias o cambios en varias zonas del cuerpo, es recomendable consultar con el veterinario para determinar la causa.
Inflamación entre los dedos
El enrojecimiento, hinchazón, pequeños bultos, secreción o lamido constante entre los dedos pueden indicar diferentes problemas dermatológicos o inflamatorios. Si tu perro se lame o muerde las patas de forma repetida, no conviene asumir que simplemente tiene las almohadillas secas.
¿Cómo cuidar las almohadillas de los perros?
Cuidar las almohadillas no significa aplicar productos constantemente. Lo más importante es evitar lesiones y detectar cualquier alteración a tiempo.
Revisa sus patas después de los paseos
Después de caminar por el campo, la playa, terrenos pedregosos o zonas con mucha vegetación, comprueba:
- Las almohadillas.
- Los espacios entre los dedos.
- Las uñas.
- La presencia de pequeñas heridas.
- Espigas, piedras u otros cuerpos extraños.
- Enrojecimiento o hinchazón.
- Evita superficies demasiado calientes
- En verano, intenta evitar el asfalto y otras superficies que puedan calentarse excesivamente.
- Es preferible pasear durante las horas menos calurosas y elegir zonas con sombra o superficies adecuadas.
Puedes consultar también nuestra información sobre la regla de los 5 segundos para saber si el suelo puede estar demasiado caliente para tu perro.
Ten cuidado también con el frío
El frío intenso, el hielo, la nieve y determinados productos utilizados para tratar las superficies heladas pueden irritar las patas. Después de los paseos invernales, revisa y limpia las patas si han estado expuestas a estas condiciones.
Mantén las uñas a una longitud adecuada
Las uñas excesivamente largas pueden alterar la forma de apoyar las patas y dificultar una marcha normal. Revísalas periódicamente y, si no sabes cómo cortarlas correctamente, pide ayuda a un profesional.
Recorta el pelo interdigital cuando sea necesario
En perros con mucho pelo entre los dedos puede ser necesario mantenerlo adecuadamente recortado para evitar nudos y acumulación de suciedad. No es necesario eliminar sistemáticamente todo el pelo interdigital: debe valorarse según el tipo de pelo y las necesidades del perro.
¿Se pueden utilizar cremas para las almohadillas del perro?
Existen productos específicos para proteger y cuidar las almohadillas, pero no todas las cremas son apropiadas para todos los perros ni para todas las lesiones. Si las almohadillas están simplemente secas, un veterinario puede recomendar un producto específico para mantenerlas en buen estado. Si existen grietas profundas, heridas, inflamación, infección o quemaduras, una crema hidratante no sustituye el tratamiento de la causa. No utilices productos humanos, aceites esenciales ni remedios caseros sobre una lesión sin consultar previamente.
¿Cuándo debo llevar a mi perro al veterinario?
Debes consultar con un veterinario si observas:
- Una herida profunda.
- Sangrado que no se detiene.
- Una almohadilla parcialmente desprendida.
- Quemaduras importantes.
- Una espiga u objeto clavado profundamente.
- Hinchazón marcada.
- Pus o secreción.
- Mal olor.
- Dolor intenso.
- Cojera.
- Lamido o mordisqueo constante de una pata.
- Grietas profundas o recurrentes.
- Cambios persistentes en el aspecto de las almohadillas.
También es recomendable consultar si las lesiones aparecen repetidamente, porque podría existir un problema dermatológico u otra enfermedad que necesite diagnóstico.
¿Cómo prevenir las lesiones en las almohadillas?
La prevención es especialmente importante en perros que realizan mucha actividad o que caminan habitualmente sobre terrenos exigentes. Algunas medidas sencillas son:
- Revisar las patas después de los paseos.
- Evitar superficies excesivamente calientes.
- Aumentar la actividad física de forma progresiva.
- Mantener las uñas a una longitud adecuada.
- Evitar caminar por zonas con objetos cortantes.
- Revisar los espacios entre los dedos.
- Mantener una higiene adecuada.
- Consultar ante grietas o lesiones recurrentes.
- Utilizar productos específicos para las almohadillas únicamente cuando sean necesarios.
¿Las almohadillas gruesas son más sanas?
No necesariamente. Las almohadillas están naturalmente adaptadas para soportar el contacto con el suelo y tienen una superficie resistente, pero que estén muy gruesas, endurecidas o agrietadas no significa que estén más sanas. Lo importante es que no presenten grietas profundas, heridas, inflamación, sangrado u otros cambios anormales.
¿Los perros pueden hacerse daño en las almohadillas por hacer demasiado ejercicio?
Sí. Un aumento brusco de la actividad, correr durante mucho tiempo o hacerlo sobre superficies abrasivas puede provocar desgaste y lesiones. La actividad física debe adaptarse a la edad, condición física y características individuales del perro. Si después de realizar ejercicio aparece cojera, dolor o una alteración visible en las almohadillas, conviene revisar la zona y reducir la actividad hasta determinar qué ocurre.
Preguntas frecuentes sobre las almohadillas de los perros
Puede deberse a desgaste, irritación, superficies agresivas, sequedad o determinados problemas dermatológicos. Si las grietas son profundas, dolorosas o recurrentes, debe valorarlas un veterinario.
Limpia suavemente la zona si está sucia y aplica presión con una gasa limpia si sangra. Si el corte es profundo, continúa sangrando o hay un objeto clavado, acude al veterinario.
Puede mostrar dolor al caminar, cojera, lamido de las patas, enrojecimiento, ampollas o lesiones en la superficie de las almohadillas.
Utiliza únicamente productos formulados para perros y adecuados para el problema concreto. Ante una herida, quemadura o inflamación, consulta primero con el veterinario.
No todos los perros necesitan botas. Pueden ser útiles en determinadas circunstancias para proteger las patas frente a superficies especialmente agresivas, pero deben tener un ajuste adecuado y el perro debe acostumbrarse progresivamente a llevarlas.
En resumen
Las almohadillas de los perros son estructuras resistentes pero no invulnerables. El calor, el frío, las superficies abrasivas, los objetos cortantes y determinados problemas dermatológicos pueden provocar lesiones. Revisar sus patas después de los paseos, evitar temperaturas extremas y actuar rápidamente ante cualquier herida son algunas de las mejores formas de protegerlas. Si observas una lesión importante, dolor, cojera, sangrado o cambios persistentes en las almohadillas, lo más adecuado es consultar con el veterinario.