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La amistad incondicional de una jirafa huérfana y un perro en Sudáfrica

amistad entre un perro y una jirafa

Just when we thought it couldn't get any cuter, sweeter and more heart-warming, this happened.The bond and understanding between Jazz the giraffe and Hunter our AP Belgian Malinois is astonishing.#orphanedgiraffe #savingwildlife #wildliferescue #oddanimalcouples #interspeciesrelationships #animalbonds #malinois #antipoachingdogsMorongwane Game Heritage your little one is in good hands with Hunter

Publicada por The Rhino Orphanage en Viernes, 22 de noviembre de 2019
Jazz, el bebé jirafa y Hunter, su amigo inseparable (Facebook).

Esta curiosa amistad entre un perro y una jirafa en un centro de recuperación de animales ha conquistado a miles de usuarios en redes sociales. El vídeo ha conseguido más de 220 000 reproducciones y 6 000 reacciones entre los seguidores de este orfanato, The Rhino Orphanage.

Gracias a Internet y el auge de las redes sociales no es de extrañar que a diario podamos ver vídeos virales de animales. En este caso, afortunadamente, se trata de una lección preciosa sobre la amistad entre un perro y una jirafa, esta última llamada Jazz. ¿Quieres conocer cómo surgió este vínculo entre el pastor belga, Hunter y Jazz durante su estancia en un orfanato? Así empezó todo.

Este centro, ubicado en Limpopo (Sudáfrica), acoge tanto a rinocerontes como a otros pequeños animales que no pueden valerse por sí mismos. Jazz, una jirafa macho, llegó a este centro de recuperación con apenas días. Un agricultor lo encontró en el campo, débil y deshidratado y la llevó allí. Inmediatamente en esta ONG la hidrataron y estabilizaron. Janie Van Heerden, voluntaria del refugio que cuida las 24 horas de esta cría, cuenta que «había sido abandonado por la madre y estaba muy débil. Primero le tuvimos que colocar suero, luego le empezamos a dar leche y poco a poco se está acostumbrando a comer sus hierbas preferidas.»

Hunter, su ángel de la guarda

Durante esos momentos angustiosos para Jazz, hubo un amigo que no se despegó de él: Hunter, un pastor belga malinois, mascota del orfanato. De hecho, hasta que Jazz no se recuperó Hunter no volvió a comer. «Se hicieron amigos de inmediato» dice su cuidadora. Una amistad que causó mucha intriga entre los empleados del centro que no dudaron en mostrar ese afecto en Facebook, en la página oficial de la protectora. Esto originó un gran revuelo en las redes sociales. Sin embargo, esta bonita amistad, lamentablemente, tendrá un final porque Jazz cada día está mejor y evoluciona muy bien del ojo herido que tenía. Así, los voluntarios esperan en poco tiempo librarla en la sabana, su lugar natural, donde vivirá en libertad y con los suyos.

Sin duda es una historia de amistad verdadera entre un perro y una jirafa que nace del corazón, donde no importa las diferencias de aspecto físico, raza o color. Tanto Jazz como Hunter se han apoyado y han vivido momentos felices. Y es que, vivir con un animal es un plus de vitalidad y nos hacen la vida más saludable, completos y felices. ¿No lo crees? Por algo dicen que el perro es el mejor amigo del hombre.

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