Que un cachorro muerda las manos, los pies, la ropa o cualquier objeto que encuentra es una situación muy habitual. Y aunque puede resultar agotadora, morder y mordisquear forman parte del comportamiento normal de los cachorros: utilizan la boca para explorar, jugar e interactuar con su entorno. Eso no significa que debamos dejar que muerda a las personas. Desde que llega a casa podemos enseñarle qué comportamientos son apropiados y, sobre todo, qué puede hacer con la boca en lugar de morder nuestras manos, pies o ropa.
La clave no consiste en castigar el mordisco, sino en prevenir situaciones que lo desencadenan, interrumpir tranquilamente el juego cuando sea necesario y ofrecer una alternativa que el cachorro pueda morder. Además, cada cachorro aprende a su propio ritmo. No existe una edad concreta en la que todos dejen de morder de repente.
¿Por qué los cachorros muerden?
Los mordiscos de un cachorro pueden tener diferentes causas y no todos significan lo mismo. Entre las más habituales están:
- Juego social: muchos cachorros utilizan la boca durante el juego.
- Exploración: coger y morder objetos forma parte de su manera de conocer el entorno.
- Dentición: durante el cambio de dientes aumenta la necesidad de masticar.
- Excitación: algunos cachorros empiezan a mordisquear cuando están demasiado activados.
- Búsqueda de atención: si morder consigue que una persona juegue, hable o se mueva, el comportamiento puede repetirse.
- Cansancio: un cachorro demasiado cansado puede volverse más irritable y mordedor.
- Frustración: determinadas situaciones pueden aumentar los mordiscos y el juego brusco.
Por eso, antes de pensar en «cómo quitarle la costumbre de morder», conviene observar cuándo, cómo y en qué situaciones aparece el comportamiento. La mordida durante el juego no equivale automáticamente a agresividad. De hecho, el mordisqueo es un comportamiento frecuente y normal en cachorros, aunque necesitamos enseñarle a utilizarlo de una forma compatible con la convivencia.
¿Los cachorros dejan de morder solos?
Con el crecimiento, la conducta de mordisquear suele disminuir, pero no conviene esperar simplemente a que desaparezca sin enseñarle alternativas. Durante los primeros meses el cachorro está aprendiendo continuamente qué comportamientos funcionan y cuáles no. Si descubre que morder las manos provoca un juego divertido, que perseguir los pies genera movimiento o que coger un zapato consigue atención, puede repetir esas conductas. Por eso es mucho más útil enseñarle desde el principio: «Las personas no son juguetes para morder, pero tienes otras cosas que sí puedes masticar y actividades que puedes hacer conmigo».
La dentición también influye. Los dientes de leche empiezan a sustituirse por los definitivos aproximadamente a partir de las 12 semanas y, normalmente, hacia los seis meses ya han salido los dientes permanentes. Durante este periodo es especialmente importante proporcionar opciones seguras para masticar.
Cómo enseñar a un cachorro a no morder paso a paso
La estrategia más sencilla es combinar prevención, redirección y refuerzo de los comportamientos adecuados.
1. No juegues con las manos
Este es uno de los primeros cambios que conviene hacer. Evita utilizar las manos para provocar al cachorro, moverlas rápidamente delante de su cara o permitir que las mordisquee durante el juego. Si unas veces puede morder las manos y otras veces no, será mucho más difícil que entienda la norma. En su lugar, utiliza juguetes para interactuar con él: juguetes de tirar, pelotas adecuadas, juguetes para buscar o juguetes rellenables. No significa que jugar al tira y afloja sea malo. Puede ser una actividad perfectamente válida si se realiza con un juguete y bajo unas reglas claras, evitando que el cachorro redirija el juego hacia las manos o el cuerpo.
2. Cuando muerda, redirige hacia un juguete
Imagina que estás jugando con tu cachorro y de repente se lanza a por tu mano. En lugar de gritar o empujarlo, puedes:
- Retirar tranquilamente la mano.
- Interrumpir el movimiento que estaba haciendo que el juego resultara divertido.
- Presentarle un juguete apropiado.
- Cuando muerda el juguete, continuar el juego o recompensarlo.
El objetivo es que aprenda una asociación sencilla:
- mano → el juego se detiene.
- juguete → el juego continúa.
Esto permite enseñarle qué conducta queremos sin necesidad de recurrir al castigo.
3. Si insiste, termina brevemente la interacción
Algunos cachorros están tan excitados que no consiguen cambiar inmediatamente al juguete. Si continúa mordiendo las manos, la ropa o los pies, puedes retirar tu atención durante unos segundos, alejándote tranquilamente y evitando convertir el momento en otro juego. Cuando el cachorro se calme, puedes volver y ofrecerle una actividad apropiada. Esta retirada de atención funciona especialmente bien cuando el mordisqueo tiene como objetivo conseguir interacción. Lo importante es que sea breve, tranquila y consistente. No hace falta gritar, perseguir al cachorro ni encerrarlo como castigo. Merck recomienda interrumpir la interacción cuando aparece el mordisqueo no deseado y redirigir inmediatamente hacia una actividad alternativa más apropiada.
4. Premia al cachorro cuando no muerde
No esperes únicamente a que haga algo mal para intervenir. También debes aprovechar los momentos en los que está haciendo exactamente lo que quieres. Por ejemplo, si está sentado a tu lado sin morderte, puedes:
- darle un pequeño premio;
- elogiarlo;
- ofrecerle un juguete;
- iniciar un juego tranquilo;
- acariciarlo si disfruta del contacto.
De esta manera aprende que estar tranquilo y relacionarse sin morder también consigue cosas buenas. El entrenamiento basado en recompensas es actualmente el enfoque recomendado por la American Veterinary Society of Animal Behavior para enseñar conductas y abordar problemas de comportamiento.
5. Enséñale a soltar
Una habilidad muy útil para cualquier cachorro es aprender a soltar un objeto cuando se lo pedimos. Puedes empezar durante un juego con un juguete:
- Deja que lo coja.
- Acerca un premio de mayor valor.
- Cuando abra la boca para soltar el juguete, marca el comportamiento con una palabra como «suelta».
- Entrégale el premio.
- Devuélvele el juguete si corresponde.
Así aprende que soltar no significa necesariamente perder para siempre aquello que tiene. Cuando esta conducta esté bien aprendida, será mucho más fácil retirar objetos que haya cogido por error. Puedes ampliar este aprendizaje en nuestra guía sobre palabras de entrenamiento canino.
¿Qué hacer si mi cachorro muerde las manos?
Si tu cachorro se lanza continuamente a las manos, intenta evitar convertirlas en parte del juego. Cuando ocurra:
- retira la mano sin movimientos bruscos;
- evita forcejear con él;
- no le grites;
- ofrece un juguete apropiado;
- si continúa, termina brevemente la interacción;
- vuelve a interactuar cuando esté más tranquilo.
También puedes llevar cerca varios juguetes para poder redirigirlo rápidamente. No hace falta esperar a que el cachorro muerda para intervenir. Aprende a reconocer las señales que aparecen justo antes: empieza a correr hacia ti, se excita, fija la atención en las manos, salta o comienza a perseguir los pies. Si intervienes en ese momento, resulta mucho más fácil prevenir el mordisco.
¿Hay que decir «¡ay!» cuando un cachorro muerde?
Durante años se ha recomendado emitir un grito agudo para imitar la reacción de otro cachorro cuando recibe un mordisco. Sin embargo, no es una técnica universal ni necesaria. Algunos cachorros se detienen, pero otros se excitan todavía más al escuchar el sonido y continúan mordiendo. La recomendación más actual es observar cómo responde cada cachorro y priorizar estrategias como retirar la atención, evitar el juego brusco y redirigir hacia una actividad apropiada. AVSAB desaconseja utilizar el «yipping» o los gritos como método de castigo para el mordisqueo. Por tanto, si decir «¡ay!» hace que tu cachorro se active todavía más, no insistas. Simplemente retira la atención y cambia la interacción.
Cómo enseñar a un cachorro a no morder los pies
Los pies en movimiento pueden resultar especialmente atractivos para un cachorro. Si te persigue por casa intentando morderte los tobillos:
Qué hacer
- Detente, cuando sea posible.
- Evita correr para escapar de él.
- No agites los pies delante de su cara.
- No conviertas la persecución en un juego.
- Cuando se calme, ofrécele un juguete.
- También puedes pedirle una conducta sencilla que conozca y recompensarla.
- Si continúa, termina brevemente la interacción.
El movimiento rápido puede aumentar la excitación y hacer que el cachorro quiera perseguir todavía más. Si el comportamiento aparece habitualmente en determinados momentos, intenta adelantarte a él. Por ejemplo, puedes tener un juguete preparado antes de levantarte del sofá o antes de atravesar una habitación.
¿Cómo evitar que mi cachorro muerda la ropa?
La ropa que se mueve también puede convertirse en un juguete muy atractivo. Si tira de pantalones, calcetines o mangas, no tires con fuerza en sentido contrario, porque puedes convertir accidentalmente la prenda en un divertido juego de tira y afloja. En su lugar:
- Detén el movimiento.
- Ofrece un juguete apropiado.
- Cuando lo coja, premia la elección.
- Guarda la ropa fuera de su alcance cuando no puedas supervisarlo.
Y evita darle zapatillas viejas, calcetines usados o prendas que ya no utilices como juguetes. Para el cachorro, resulta difícil entender que una zapatilla vieja sí se puede morder pero la nueva no.
¿Qué juguetes puede morder un cachorro?
Un cachorro necesita oportunidades adecuadas para masticar y jugar. Puedes ofrecerle juguetes diseñados para perros que sean adecuados para su edad, tamaño y fuerza de mordida. Algunas opciones son:
- juguetes de goma apropiados para cachorros;
- juguetes rellenables con comida;
- juguetes interactivos;
- mordedores diseñados para la etapa de cachorro;
- juguetes para juegos de buscar;
- juguetes de tira y afloja adecuados y utilizados bajo supervisión.
No existe un juguete completamente libre de riesgos. Supervisa al cachorro y retira cualquier objeto que empiece a romperse o del que pueda desprender y tragar piezas. Puedes encontrar más ideas en nuestra guía sobre juguetes y accesorios para perros.
No hace falta castigar al cachorro por morder
Gritar, pegar, sujetar el hocico, cerrar la boca con la mano o utilizar métodos físicos no son buenas formas de enseñar a un cachorro a controlar la mordida. Además de no explicarle qué debería hacer en su lugar, los métodos aversivos pueden aumentar el miedo, la ansiedad o las respuestas defensivas. La AVSAB recomienda actualmente utilizar exclusivamente métodos basados en recompensas para el entrenamiento y la modificación de conducta de los perros. Esto no significa permitir cualquier comportamiento. Significa establecer límites claros de una manera que el cachorro pueda entender:
- morder personas → se termina la interacción.
- morder su juguete → continúa el juego.
- estar tranquilo → recibe atención y recompensas.
¿Cómo enseñar a un cachorro a controlar la mordida?
La llamada inhibición de la mordida hace referencia a la capacidad del perro para controlar la fuerza con la que utiliza la boca. Los cachorros empiezan a adquirir habilidades sociales durante la interacción con su madre y sus hermanos, pero el aprendizaje continúa después de llegar a nuestro hogar.
Actualmente, en lugar de intentar enseñar al cachorro a base de permitir que muerda nuestras manos hasta alcanzar un determinado nivel de presión, resulta más práctico evitar reforzar el mordisqueo de personas y enseñarle alternativas apropiadas. El juego social con otros perros equilibrados, las actividades adecuadas, el entrenamiento y los juguetes pueden proporcionar salidas apropiadas para sus necesidades de exploración y juego.
¿Qué hacer si mi cachorro muerde cuando está muy excitado?
Es bastante habitual que los mordiscos aumenten cuando el cachorro está excesivamente excitado. En estos momentos, insistir con órdenes o continuar jugando puede empeorar la situación. Prueba a:
- reducir la intensidad del juego;
- retirar temporalmente la atención;
- ofrecer una actividad tranquila;
- utilizar un juguete para masticar;
- dejar que descanse en un espacio seguro;
- evitar juegos demasiado bruscos cuando ya está sobreexcitado.
Los cachorros necesitan también periodos de descanso, no solo ejercicio y entretenimiento. Si todos los días tiene una rutina equilibrada de sueño, juego, exploración, entrenamiento y descanso, será más sencillo prevenir los momentos de sobreexcitación.
¿Y si mi cachorro muerde los muebles?
Aquí la prevención es especialmente importante. Mientras todavía está aprendiendo, no conviene darle acceso libre a toda la casa. Puedes:
- recoger zapatos, ropa y objetos pequeños;
- proteger cables;
- cerrar determinadas habitaciones;
- utilizar barreras para bebés;
- preparar una zona segura para el cachorro;
- ofrecer juguetes apropiados;
- supervisarlo cuando esté suelto.
Si no puedes vigilarlo, prepara el entorno para que sea difícil que practique la conducta que quieres evitar. Esto no es «engañar» al cachorro: es una parte fundamental de la educación. Merck recomienda precisamente organizar el entorno y proporcionar alternativas apropiadas para reducir las oportunidades de desarrollar comportamientos no deseados. Si además quieres aprender cómo enseñar conductas de forma general, puedes consultar nuestra guía sobre cómo enseñar a un perro.
¿El cachorro muerde porque es agresivo?
No necesariamente. Un cachorro que muerde durante el juego, persigue los pies o mordisquea las manos suele estar mostrando una conducta relacionada con juego, exploración, excitación o búsqueda de interacción. Sin embargo, hay situaciones que merecen una valoración profesional. Presta especial atención si la mordida:
- aparece fuera de contextos de juego;
- se acompaña de miedo intenso;
- aparece cuando alguien intenta tocarlo o manipularlo;
- va acompañada de una postura corporal claramente defensiva;
- produce lesiones importantes;
- aparece de forma repetida hacia niños;
- empeora progresivamente;
- resulta difícil de interrumpir;
- aparece junto con otros cambios de comportamiento.
No conviene diagnosticar una «agresividad» simplemente porque un cachorro muerda. Cuando existe preocupación por la conducta, un veterinario puede ayudar a descartar problemas médicos y, si es necesario, recomendar un profesional cualificado en comportamiento.
¿Qué hacer si mi cachorro muerde a un niño?
Aquí debemos ser especialmente cuidadosos. Nunca dejes a un niño pequeño y a un cachorro juntos sin supervisión adulta, aunque hasta ese momento la relación haya sido buena. Los niños pueden correr, gritar, retirar las manos rápidamente o jugar de una manera que excite al cachorro. El cachorro, a su vez, puede interpretar esos movimientos como parte del juego. Enséñales a los niños a:
- no perseguir al cachorro;
- no quitarle objetos de la boca;
- no molestarlo mientras come o duerme;
- no jugar con sus manos dentro de la boca;
- no abrazarlo si el cachorro no disfruta del contacto;
- avisar a un adulto cuando el cachorro empiece a excitarse demasiado.
La seguridad debe estar siempre por encima de cualquier ejercicio de entrenamiento.
¿Cuándo debería preocuparme por los mordiscos del cachorro?
Si los mordiscos son propios del juego y progresivamente puedes redirigirlos hacia juguetes y otras actividades, normalmente forman parte del desarrollo del cachorro. Pero si tienes dudas sobre la intensidad, frecuencia o contexto de la conducta, no esperes a que el problema se haga grande para pedir ayuda. Especialmente si hay miedo, gruñidos defensivos, rigidez corporal, mordiscos que provocan heridas o dificultades para manejar al cachorro, conviene consultar con un veterinario o profesional de comportamiento que trabaje con métodos basados en recompensas.
Errores frecuentes al enseñar a un cachorro a no morder
Dejar que muerda las manos «porque es pequeño»
Puede parecer inofensivo, pero después resulta mucho más difícil explicarle que las manos ya no son un juguete.
Perseguirlo cuando roba un objeto
Puede convertir la situación en un juego de persecución. Es mejor enseñarle a soltar y realizar intercambios por objetos apropiados.
Gritarle
Puede aumentar la excitación y no le enseña qué conducta debe realizar.
Darle zapatillas o calcetines viejos
El cachorro no entiende la diferencia entre la zapatilla que ya no utilizas y la que acabas de comprar.
Utilizar castigos físicos
No son necesarios y pueden perjudicar la relación con el cachorro y aumentar respuestas de miedo o conflicto.
Esperar a que deje de morder sin enseñarle alternativas
La gestión del entorno, los juguetes apropiados, el descanso, el juego y el refuerzo de conductas alternativas forman parte del aprendizaje.
¿El clicker puede ayudar a enseñar a un cachorro a no morder?
Sí. El clicker puede utilizarse como marcador de una conducta que queremos reforzar, pero no es necesario para enseñar a un cachorro a no morder. Por ejemplo, puedes marcar y recompensar rápidamente momentos en los que:
- se acerca sin morder;
- juega con su juguete;
- suelta un objeto;
- permanece tranquilo;
- responde a una señal;
- se sienta en lugar de saltar hacia las manos.
Si quieres utilizar esta herramienta, puedes aprender más sobre adiestramiento con clicker.
Preguntas frecuentes sobre cómo enseñar a un cachorro a no morder
No existe una edad exacta. El mordisqueo suele reducirse conforme madura, mejora el autocontrol y aprende otras formas de jugar y relacionarse. La dentición también influye durante los primeros meses.
No es necesario. Actualmente resulta preferible evitar reforzar el mordisqueo de manos y ofrecer alternativas apropiadas, como juguetes y actividades de juego.
Quédate quieto cuando sea posible, evita perseguirlo o mover los pies rápidamente y redirígelo hacia un juguete o una actividad apropiada. Si continúa, termina brevemente la interacción.
No necesariamente. Un juego de tira y afloja realizado con un juguete adecuado puede ser una buena actividad. Lo importante es que el cachorro aprenda a jugar con el juguete y no con las manos, y que el juego se interrumpa si se vuelve demasiado brusco.
Una señal verbal breve puede formar parte de una rutina de interrupción, pero decir «no» repetidamente no enseña por sí solo qué debe hacer. Es más útil interrumpir la interacción y ofrecer una alternativa apropiada.
Puede coincidir con momentos de mayor excitación, juego acumulado o cansancio. Observa su rutina y asegúrate de que dispone de suficientes oportunidades de descanso, además de juego y estimulación.
Empieza con un juguete y realiza intercambios por algo que valore. Cuando abra la boca y suelte el juguete, marca la conducta y recompensa. Después puedes introducir una señal como «suelta».
Si la mordida es intensa, produce heridas, aparece acompañada de miedo o tensión, se dirige de forma preocupante hacia personas o niños, o no consigues gestionarla, consulta con un veterinario y un profesional de comportamiento que utilice métodos basados en recompensas.
Conclusión: cómo conseguir que un cachorro deje de morder
Enseñar a un cachorro a no morder no consiste en conseguir que deje de utilizar la boca, sino en enseñarle cuándo y dónde puede hacerlo. Morder, mordisquear y explorar con la boca forman parte del desarrollo normal del cachorro. Nuestra responsabilidad es ofrecerle alternativas adecuadas y enseñarle progresivamente a relacionarse con las personas sin utilizar los dientes. Recuerda estas claves:
- No utilices las manos como juguetes.
- Ofrece juguetes adecuados para masticar y jugar.
- Redirige el mordisco hacia una alternativa apropiada.
- Si insiste, retira brevemente la atención.
- Premia los momentos de calma y las conductas que quieres mantener.
- Enséñale señales como «suelta».
- Evita juegos que lo lleven a sobreexcitarse.
- Organiza la casa para evitar que pueda practicar conductas indeseadas.
- Asegúrate de que duerme y descansa lo suficiente.
- No utilices golpes, intimidación ni castigos físicos.
- Sé coherente: toda la familia debe aplicar las mismas normas.
Y, sobre todo, ten paciencia. Tu cachorro no nace sabiendo cómo convivir con una familia humana. Enseñarle qué hacer, en lugar de limitarse a castigar lo que hace mal, es una de las mejores bases para construir una convivencia segura y de confianza. Si quieres continuar con la educación básica de tu cachorro, puedes aprender también cómo enseñar a un cachorro su nombre y consultar nuestra guía sobre [cómo socializar a un perro.