Si convives con un perro, seguramente te habrás dado cuenta de que se comunica constantemente contigo, aunque no utilice palabras. La postura de su cuerpo, la posición de las orejas y la cola, la mirada, los movimientos y determinadas conductas pueden darnos información sobre cómo se encuentra en cada situación. Pero interpretar el comportamiento del perro no consiste en asignar un significado único a cada gesto. Hay que observar el conjunto de señales y el contexto. Por ejemplo, mover la cola no significa necesariamente que un perro esté contento: debemos fijarnos también en su postura, expresión facial y en lo que está ocurriendo a su alrededor. Entender este lenguaje nos ayuda a comunicarnos mejor con nuestro perro y a detectar cambios en su comportamiento. Importante: un cambio repentino de conducta también puede estar relacionado con dolor, enfermedad, miedo en perros o estrés. Si el comportamiento cambia de forma persistente o preocupante, conviene consultar con un veterinario.
¿Cómo entender el comportamiento de los perros?
El comportamiento de un perro es el resultado de muchos factores. La genética, las experiencias tempranas, el aprendizaje, el entorno y las circunstancias concretas pueden influir en cómo responde ante determinadas situaciones. Por eso, dos perros de la misma raza pueden comportarse de manera muy diferente. La etología canina estudia precisamente el comportamiento de los animales y las relaciones entre su conducta y el entorno.
Comportamientos innatos y comportamientos aprendidos
Algunas conductas tienen una importante base genética y forman parte del repertorio natural de los perros. Otras se desarrollan o modifican mediante el aprendizaje y las experiencias. Por ejemplo, cavar, explorar, olfatear o determinadas conductas relacionadas con la alimentación pueden tener componentes naturales, mientras que acudir cuando le llamamos, caminar con correa o realizar determinadas señales son conductas que podemos enseñar y reforzar. No conviene, por tanto, pensar que todo comportamiento extraño es una “manía” ni que todo está determinado por la raza.
Lenguaje corporal de los perros
El lenguaje corporal es una de las principales formas de comunicación de los perros. Para interpretarlo correctamente debemos observar varias señales al mismo tiempo:
- Posición de la cola.
- Orejas.
- Ojos y mirada.
- Boca.
- Postura corporal.
- Movimiento.
- Distancia respecto a personas u otros perros.
- Contexto en el que aparece la conducta.
¿Qué significa la posición de la cola?
La cola puede proporcionar información sobre el estado emocional del perro, pero no debe interpretarse de manera aislada. Una cola alta y un cuerpo rígido pueden aparecer cuando el perro está muy activado o vigilante, mientras que una cola recogida puede acompañar a miedo o inseguridad. Y sí: un perro puede mover la cola estando incómodo o excitado. Por eso, “mueve la cola = está feliz” es una simplificación que debemos evitar.
Las orejas y la postura corporal
Las orejas, la tensión muscular y la postura también aportan información. Un perro relajado suele mostrar un cuerpo relativamente suelto, mientras que un perro preocupado puede adoptar una postura más tensa, bajar el cuerpo, apartar la mirada o intentar aumentar la distancia. Estas señales siempre deben interpretarse teniendo en cuenta el contexto.
¿Por qué mi perro da vueltas antes de tumbarse?
Dar unas vueltas antes de acostarse es una conducta bastante habitual. Puede estar relacionada con comportamientos naturales y con la búsqueda de una posición cómoda antes de descansar. No es necesario atribuirla automáticamente a una conducta heredada directamente de los lobos.
Curiosidades del comportamiento de los perros
Algunas conductas de nuestros perros pueden parecernos extrañas, pero tienen explicaciones muy diferentes.
¿Por qué mi perro se lleva la comida fuera del comedero?
Hay perros que sacan parte de la comida del comedero y se la llevan a otro lugar para comer. Puede deberse a preferencias individuales, al entorno, a la ubicación del comedero o incluso a que determinados ruidos o estímulos les resulten incómodos. No existe una única explicación válida para todos los perros. En el caso de Sun, esta conducta era prácticamente un juego: sacaba las croquetas, corría con ellas y después se las comía.
¿Por qué mi perro se persigue la cola?
Perseguirse la cola ocasionalmente puede formar parte del juego o de una conducta normal. Sin embargo, si se convierte en una conducta repetitiva, intensa o difícil de interrumpir, conviene investigar qué está ocurriendo. Puede existir un componente de estrés, frustración, excitación o incluso un problema médico que provoque molestias. No debemos diagnosticar un trastorno obsesivo compulsivo simplemente porque un perro se persiga la cola.
¿Por qué mi perro arrastra el culo por el suelo?
Arrastrar la zona anal por el suelo puede aparecer cuando existe irritación, picor o molestias en esa zona. Entre las posibles causas están los problemas de los sacos anales y algunas parasitosis, aunque no debemos asumir automáticamente que tiene lombrices. Si lo hace con frecuencia, se lame mucho la zona, presenta enrojecimiento, dolor o mal olor, conviene que lo valore un veterinario.
¿Por qué mi perro entierra objetos?
Enterrar juguetes, comida u otros objetos puede estar relacionado con comportamientos naturales de almacenamiento y con las características individuales del perro. Algunos perros tienen una fuerte tendencia a cavar y esconder objetos; otros nunca lo hacen. Por ejemplo, que Sun sea terrier no significa que necesariamente tenga que enterrar cosas. En su caso, nunca lo hizo.
¿Por qué mi perro esconde la comida?
Esconder o guardar comida puede formar parte de una conducta natural de almacenamiento. Sin embargo, también puede estar relacionada con el entorno y con las circunstancias concretas en las que come. No es necesario interpretar automáticamente esta conducta como una reminiscencia directa del comportamiento del lobo.
¿Por qué mi perro rasca el suelo después de hacer caca?
Muchos perros rascan el suelo después de defecar. Esta conducta puede estar relacionada con la comunicación mediante señales olfativas y visuales, además de con el propio comportamiento de marcaje. No significa simplemente que esté intentando enterrar las heces.
¿Por qué mi perro sacude sus juguetes?
Sacudir un juguete es una conducta muy frecuente. Puede aparecer durante el juego y estar relacionada con patrones motores naturales de los perros, aunque no debemos concluir que cada vez que un perro sacude un juguete está “simulando atacar una presa”. En Sun, por ejemplo, Winnie the Pooh siempre ha sido uno de sus juguetes favoritos.
¿Por qué mi perro roba pañuelos o ropa?
Algunos perros muestran mucho interés por objetos que pertenecen a sus personas. Puede ser porque el objeto tiene olores interesantes, porque resulta divertido manipularlo o porque la conducta ha aprendido que genera interacción. Si quieres evitarlo, es mejor ofrecer alternativas apropiadas y reforzar que las utilice, en lugar de perseguir al perro o castigarlo.
¿Por qué mi perro huele el pis de otros perros?
Oler la orina es una conducta completamente normal. Los perros utilizan su extraordinario sentido del olfato para obtener información del entorno y de otros animales. Por eso, durante el paseo, olfatear también forma parte de sus necesidades naturales y no debemos intentar eliminar continuamente esta conducta. Y sí, aunque esté castrado, un perro puede seguir mostrando interés por los olores de orina.
¿Por qué mi perro se revuelca por el suelo?
Revolcarse puede tener diferentes motivos: juego, exploración, estimulación sensorial o simplemente resultar agradable para el perro. Si aparece después de un baño, algunos perros pueden intentar eliminar o modificar el olor que les deja el producto. No obstante, si se revuelca de forma insistente o se acompaña de picor, conviene valorar también la posibilidad de un problema dermatológico.
¿Por qué mi perro persigue bicicletas, coches o personas?
Perseguir objetos o personas en movimiento puede estar relacionado con excitación, juego, miedo, conducta predatoria o aprendizaje. No es una conducta que debamos permitir sin más, porque puede provocar accidentes. Si un perro persigue bicicletas, coches o corredores, es importante trabajar la conducta de forma segura y progresiva.
¿Por qué los perros comen hierba?
Muchos perros comen hierba ocasionalmente y, por sí solo, este comportamiento no demuestra que quieran “purgarse”. Puede formar parte de una conducta normal de exploración o alimentación. Si el perro empieza a comer grandes cantidades de hierba, lo hace compulsivamente o aparecen vómitos, diarrea, pérdida de apetito u otros síntomas, hay que consultar con un veterinario.
¿Por qué los perros lamen?
Los perros pueden lamer a las personas por diferentes motivos. Puede formar parte de su comunicación social, buscar interacción, llamar nuestra atención o simplemente ser una conducta que han aprendido que genera una respuesta. Por eso, no debemos interpretar todos los lamidos exclusivamente como una muestra de cariño o lealtad. El contexto vuelve a ser fundamental. Si un perro lame de manera insistente una parte de su propio cuerpo, en cambio, puede estar indicando picor, dolor o algún otro problema que conviene valorar.
Problemas de comportamiento en perros
No todas las conductas que molestan a una familia constituyen un problema de comportamiento, y no deberíamos intentar corregirlas simplemente mediante castigos. Antes hay que preguntarse:
- ¿Cuándo aparece la conducta?
- ¿Qué ocurre justo antes?
- ¿Qué consigue el perro con ella?
- ¿Desde cuándo sucede?
- ¿Ha habido algún cambio en su entorno?
- ¿Puede existir miedo, estrés o dolor?
- ¿Se produce siempre o solamente en determinadas situaciones?
Esta información puede ayudar a descubrir qué está provocando o manteniendo la conducta.
Mi perro tira de la correa
Tirar de la correa puede tener diferentes causas: excitación, interés por el entorno, aprendizaje, frustración, miedo o dificultad para gestionar determinados estímulos. Para mejorarlo, suele ser más útil enseñar y reforzar conductas alternativas que castigar al perro por tirar. El paseo también debe permitirle explorar y olfatear de forma segura.
Mi perro ladra demasiado
Los ladridos son una forma normal de comunicación. El problema aparece cuando la frecuencia, intensidad o contexto de los ladridos genera dificultades para el perro o para las personas que conviven con él. Antes de intentar silenciarlo, debemos averiguar por qué ladra. Puede hacerlo por excitación, miedo, frustración, alerta, búsqueda de atención o por respuesta a determinados estímulos.
Mi perro destroza cosas
Morder y manipular objetos forma parte del repertorio normal de los perros, especialmente durante determinadas etapas. Si destruye muebles u objetos de manera frecuente, debemos analizar qué ocurre y proporcionarle alternativas adecuadas, además de suficiente actividad, descanso y enriquecimiento. En un cachorro, no debemos reducir automáticamente todos los destrozos a “está cambiando los dientes”.
Mi perro hace sus necesidades dentro de casa
Los accidentes dentro de casa pueden tener causas muy diferentes. En un cachorro puede formar parte del proceso normal de aprendizaje, pero en un perro adulto que ya tenía un hábito consolidado un cambio repentino merece atención. Puede existir un problema médico, cambios en la rutina, miedo, ansiedad u otras circunstancias. El aprendizaje debe basarse en una rutina adecuada, supervisión y refuerzo de las conductas deseadas.
¿Cómo mejorar el comportamiento de un perro?
Para ayudar a un perro a desarrollar conductas adecuadas, debemos tener en cuenta sus necesidades y utilizar métodos de aprendizaje basados en el refuerzo de conductas deseadas.
Utiliza el refuerzo positivo
Premia las conductas que quieres que se repitan. La recompensa puede ser comida, juego, atención o cualquier otra cosa que resulte valiosa para ese perro.
Dale oportunidades para comportarse como perro
Pasear, olfatear, explorar, jugar, descansar y relacionarse de forma adecuada forman parte de sus necesidades. No se trata simplemente de “cansarlo para que se porte bien”.
Sé coherente
Todas las personas que conviven con el perro deberían utilizar unas pautas similares. Si una persona permite una conducta y otra la castiga, el aprendizaje será mucho más confuso.
No utilices castigos físicos
Los métodos basados en miedo, dolor o intimidación pueden empeorar determinados problemas y perjudicar la relación entre el perro y su familia. Si existe un problema de conducta importante, lo más recomendable es buscar ayuda profesional cualificada.
Observa el contexto
Aprender a reconocer qué sucede antes, durante y después de una conducta puede proporcionar información muy valiosa. En lugar de pensar simplemente “mi perro es malo” o “lo hace porque quiere fastidiarme”, intenta descubrir qué está comunicando o qué está provocando esa respuesta.
El comportamiento del perro también puede avisarnos de que algo no va bien
Uno de los motivos por los que es tan importante conocer a nuestro perro es que los cambios de comportamiento pueden ser una señal de que algo ha cambiado. Un perro que de repente:
- está mucho más apagado;
- se esconde;
- deja de querer jugar;
- se muestra irritable;
- cambia sus hábitos de sueño;
- deja de comer;
- evita determinadas interacciones;
- cambia su forma de caminar;
- se lame continuamente una zona;
- o empieza a mostrar una conducta que antes no tenía,
- puede estar experimentando miedo, estrés, dolor, enfermedad u otro problema.
No todo cambio de comportamiento es un problema de educación. Si el cambio es repentino, intenso o persistente, consulta con tu veterinario.
El comportamiento de Sun
Una de las cosas que más me ha enseñado convivir con Sun es que cada perro tiene su propia personalidad. Hay conductas que aparecen en muchísimos perros y otras que simplemente forman parte de sus pequeñas peculiaridades. A Sun, por ejemplo, le encanta jugar con la comida, perseguir palomas, sacudir su peluche Winnie the Pooh y oler absolutamente todos los rastros interesantes que encuentra durante el paseo. Y otras cosas que aparecen en muchas listas de “cosas que hacen los perros”, como esconder comida o perseguirse la cola, prácticamente no forman parte de su repertorio. Por eso, conocer el comportamiento canino es importante, pero conocer a nuestro propio perro lo es todavía más.
Preguntas frecuentes sobre el comportamiento de los perros
Observa su cuerpo completo, no solamente la cola o las orejas. La postura, la expresión facial, los movimientos y el contexto pueden ayudarte a interpretar cómo se encuentra.
No siempre. El movimiento de la cola indica activación o comunicación, pero no permite determinar por sí solo si el perro está feliz, nervioso, asustado o excitado.
Muchas conductas que nos parecen extrañas son normales para los perros. Otras pueden aparecer por aprendizaje, estrés, miedo, frustración, dolor o problemas médicos. Hay que valorar cada caso en su contexto.
Sí. Muchas conductas pueden modificarse mediante aprendizaje y un manejo adecuado. Lo importante es averiguar primero qué está provocando la conducta y utilizar métodos respetuosos y basados en el aprendizaje.
Especialmente cuando aparece un cambio brusco o persistente, cuando la conducta puede provocar lesiones o cuando se acompaña de otros signos físicos.
Conclusión
Entender el comportamiento del perro no consiste en aprender una lista de traducciones del tipo “si hace esto significa esto”. Los perros se comunican mediante todo su cuerpo y sus conductas dependen del contexto, de sus experiencias y de cada individuo. Observarlos, conocer sus necesidades y aprender a interpretar sus señales nos permite comprenderlos mejor y mejorar nuestra convivencia con ellos. Y probablemente esa sea la mejor manera de entender a nuestro perro: dejar de preguntarnos únicamente “¿por qué hace esto?” y empezar a preguntarnos “¿qué puede estar comunicándome con este comportamiento?”