Enseñar a un perro a caminar a nuestro lado es una habilidad muy útil para disfrutar de paseos más cómodos y seguros. Pero hay algo importante que conviene aclarar desde el principio: que tu perro camine por delante, se pare a olisquear o quiera explorar no significa que sea dominante ni que esté intentando desafiarte. Caminar es una conducta que debe aprenderse, y el entorno ofrece muchísimos estímulos interesantes para un perro.
El objetivo no tiene por qué ser que permanezca pegado a tu pierna durante todo el paseo. Para la mayoría de los perros resulta mucho más práctico enseñarles a caminar con la correa floja, mantenerse cerca cuando se lo pidas y volver a tu lado ante determinadas señales. La enseñanza debe hacerse con refuerzo positivo, premiando las conductas que queremos que se repitan. La American Veterinary Society of Animal Behavior recomienda actualmente utilizar métodos basados en recompensas y evitar herramientas y técnicas aversivas, como los tirones de correa, collares de ahogo, collares de púas o castigos físicos.
¿Qué significa realmente que un perro camine a tu lado?
Antes de empezar, conviene diferenciar dos conceptos. Por un lado está el caminar con correa suelta, que consiste en que el perro pueda avanzar contigo sin mantener la correa constantemente tensa. Por otro está el junto o heel, una conducta más precisa en la que el perro permanece muy cerca de una posición concreta, normalmente junto a una de tus piernas. Esta habilidad puede ser útil en determinadas situaciones, por ejemplo al atravesar una zona estrecha, cruzar una calle o pasar junto a muchas personas. Para los paseos cotidianos, no es necesario exigir un junto perfecto durante todo el recorrido. De hecho, permitir que el perro olisquee y explore de forma segura forma parte del enriquecimiento que proporciona el paseo. Por eso, un buen objetivo sería que tu perro aprenda algo parecido a esto: “Cuando te lo pido, camina cerca de mí con la correa floja; cuando no te lo pido, puedes explorar dentro de los límites de seguridad».
¿Qué necesitas para enseñar a tu perro a caminar a tu lado?
No necesitas material complicado. Lo más importante es contar con:
- Una correa adecuada y suficientemente cómoda.
- Un arnés o collar apropiado para tu perro.
- Premios pequeños y fáciles de comer.
- Una palabra o señal que indique que quieres que camine contigo.
- Un lugar tranquilo para comenzar.
- Paciencia y sesiones breves.
Si tu perro ya tiene problemas para pasear, se lanza hacia delante o muerde la correa, conviene trabajar primero esas dificultades. Puedes consultar también nuestra guía sobre qué puedo hacer cuando mi perro tira de la correa.
Cómo enseñar a tu perro a caminar a tu lado paso a paso
1. Empieza en un lugar tranquilo
No intentes enseñar esta conducta por primera vez en una calle llena de personas, perros, coches y olores. Comienza en casa, en un jardín seguro o en una zona con pocas distracciones. A medida que tu perro comprenda el ejercicio, podrás aumentar progresivamente la dificultad. Los perros no generalizan automáticamente una conducta a todos los lugares. Que sepa caminar junto a ti en casa no significa que vaya a hacerlo igual de bien en un parque lleno de estímulos.
2. Elige el lado en el que quieres que camine
Puedes elegir el lado derecho o el izquierdo. Lo importante es ser coherente. Si quieres que camine a tu izquierda, utiliza siempre esa posición durante el ejercicio. Si prefieres la derecha, hazlo de la misma manera. También puedes utilizar una señal verbal como “junto”, “lado” o “conmigo”. La palabra concreta no es lo importante: lo importante es que siempre signifique lo mismo.
3. Premia que se acerque a ti
Colócate junto a tu perro y espera a que se sitúe cerca de tu pierna. En cuanto esté en la posición que quieres, utiliza una señal de marcador, como “sí”, y dale un premio. Puedes repetirlo varias veces sin necesidad de caminar. El objetivo inicial es sencillo: que tu perro descubra que estar cerca de ti es una conducta que merece la pena. Los premios deben llegar inmediatamente después de la conducta que quieres reforzar para que el perro pueda relacionar correctamente ambas cosas.
4. Empieza caminando solo uno o dos pasos
Cuando tu perro comprenda la posición, da un paso. Si te acompaña y la correa continúa floja, marca la conducta y prémialo. Después prueba con dos pasos, luego tres y posteriormente aumenta poco a poco la distancia. No tengas prisa por conseguir un paseo completo. La habilidad se construye acumulando pequeños éxitos. Una progresión sencilla sería: 1 paso → premio → 2 pasos → premio → 3 pasos → premio → 5 pasos → premio. Con la práctica, podrás ir aumentando gradualmente el número de pasos entre recompensas.
5. No lleves siempre el premio delante de su nariz
Al principio puedes utilizar comida para ayudarle a encontrar la posición, pero intenta que no dependa permanentemente de seguir tu mano. Si mantienes el premio delante de su hocico durante todo el ejercicio, puede aprender simplemente a perseguir la comida. Una vez que entienda qué conducta buscas, guarda los premios en la mano, en un bolsillo o en una bolsa y utiliza la señal verbal para indicarle qué quieres. Después puedes marcar y recompensar cuando camine correctamente.
6. Utiliza cambios de dirección para mantener su atención
Cuando tu perro ya pueda caminar unos pasos contigo, introduce pequeños cambios de dirección. Puedes girar suavemente a la derecha, a la izquierda o cambiar de sentido. Si tu perro te sigue y vuelve a colocarse a tu lado, prémialo. Estos ejercicios hacen que prestar atención a tus movimientos resulte interesante y ayudan a que el perro aprenda a seguirte sin necesidad de mantenerlo físicamente junto a ti.
7. Premia la correa floja
Una de las habilidades más importantes para los paseos cotidianos es aprender que una correa floja permite continuar caminando. Si tu perro se adelanta hasta tensarla, puedes detenerte y esperar a que reduzca la tensión o vuelva hacia ti. En cuanto la correa vuelva a estar floja, continúa caminando y prémialo. No necesitas dar un tirón hacia atrás. La RSPCA recomienda precisamente trabajar la atención del perro, recompensar la marcha con la correa floja y utilizar sesiones cortas y regulares.
8. Introduce las distracciones poco a poco
Cuando tu perro domine el ejercicio en un lugar tranquilo, empieza a practicar en lugares algo más difíciles. Por ejemplo:
- Casa.
- Jardín o zona tranquila.
- Calle poco transitada.
- Parque con algunas distracciones.
- Lugares más concurridos.
Si deja de responderte cuando aparecen otros perros, personas, olores o ruidos, probablemente has aumentado demasiado rápido la dificultad. En lugar de repetir la señal una y otra vez, aumenta la distancia respecto al estímulo o vuelve temporalmente a un entorno más sencillo.
¿Debo impedir que mi perro olisquee durante el paseo?
No. Uno de los errores más frecuentes es pensar que un paseo correcto consiste en que el perro permanezca todo el tiempo caminando junto a nuestra pierna. Los olores son una parte fundamental de la exploración del entorno y proporcionan estimulación mental. Puedes enseñar a tu perro a caminar contigo durante determinados momentos y, después, ofrecerle una señal que indique que puede olisquear y explorar. Por ejemplo: “Junto” → caminar contigo → “libre” → olfatear.
De esta manera, no tienes que competir constantemente con todos los olores del entorno. Incluso puedes utilizar el acceso a un olor interesante como recompensa por unos pasos de buena conducta.
¿Cuánto tiempo deben durar las sesiones?
Es preferible realizar sesiones cortas y frecuentes antes que intentar practicar durante mucho tiempo seguido. Cinco minutos de trabajo bien hecho pueden ser más útiles que una sesión larga en la que el perro termina cansado, frustrado o desconectado. Puedes practicar varios momentos breves a lo largo del día, adaptando la duración a la edad, experiencia, estado físico y capacidad de concentración de tu perro. Además, no es necesario entrenar siempre a la misma hora. Lo importante es mantener cierta regularidad y progresar al ritmo que pueda asumir el perro.
¿Qué hago si mi perro tira de la correa?
Si tu perro tira, evita entrar en una competición de fuerza. Tirar de la correa hacia atrás puede provocar que el perro responda tirando todavía más y no le explica qué conducta alternativa quieres que realice. En su lugar, cuando la correa se tense puedes detenerte, esperar a que tu perro reduzca la tensión o vuelva hacia ti y, en ese momento, continuar y reforzar la correa floja. También puedes cambiar de dirección cuando sea apropiado y premiar que te siga. Si este problema es especialmente intenso, te recomendamos nuestro artículo sobre cómo enseñar a tu perro a caminar a tu lado y qué hacer cuando tira de la correa.
¿Qué hago si mi perro se distrae con todo?
Distraerse durante el paseo es completamente normal. En lugar de exigirle que ignore absolutamente todo, intenta conseguir pequeños momentos de atención. Puedes llamarlo por su nombre, utilizar una señal como “conmigo” y premiarlo cuando vuelva a prestarte atención. También puedes practicar ejercicios de atención en casa antes de llevarlos a la calle. Para comprender mejor cómo funcionan estos procesos, puedes consultar nuestra guía sobre [cómo aprenden los perros. Y recuerda que el nivel de distracción debe aumentar progresivamente. Un perro que responde perfectamente en casa puede necesitar mucha más ayuda para concentrarse en un parque.
¿Qué hago si mi perro muerde la correa?
Si además de tirar tu perro muerde la correa, evita convertirla en un juguete de tira y afloja. Puedes redirigir su atención hacia ti, premiar que suelte la correa y trabajar la marcha con la correa floja antes de que llegue a un nivel elevado de excitación. En cachorros y perros jóvenes es relativamente frecuente que la correa resulte atractiva para jugar o morder. Si este es vuestro caso, tenemos una guía específica sobre por qué mi perro muerde la correa y cómo evitarlo.
Errores que debes evitar al enseñar a tu perro a caminar a tu lado
Tirar de la correa para colocarlo en posición
No es necesario arrastrar físicamente al perro hasta nuestro lado. Es mucho más útil enseñarle qué posición queremos y reforzarla.
Repetir la orden constantemente
Si dices “junto, junto, junto, junto” mientras el perro continúa haciendo otra cosa, la palabra puede perder significado. Utiliza la señal cuando puedas ayudarle a tener éxito y refuerza la respuesta correcta.
Pretender que camine pegado a ti durante todo el paseo
El paseo también debe permitir explorar, olisquear y moverse de manera segura. El objetivo de la educación no es eliminar todas las conductas naturales del perro, sino enseñarle cuándo puede realizarlas y cuándo necesitamos que preste atención.
Castigar los tirones
Los tirones, gritos, collares de ahogo, collares de púas y collares eléctricos no son necesarios para enseñar esta habilidad. AVSAB recomienda exclusivamente métodos basados en recompensas para el adiestramiento y la modificación de conducta.
Practicar siempre en lugares demasiado difíciles
Si tu perro no puede concentrarse, no significa necesariamente que “no quiera obedecer”. Puede que el entorno sea demasiado estimulante para el nivel de entrenamiento que tiene en ese momento. Reduce la dificultad, aumenta la distancia respecto a las distracciones y vuelve a avanzar progresivamente.
¿Se puede enseñar a caminar a tu lado a un perro adulto?
Sí. Un perro adulto también puede aprender nuevas habilidades. Quizá necesite más tiempo para cambiar hábitos que lleva mucho tiempo practicando, pero la edad por sí sola no impide el aprendizaje. En perros adultos que llevan años tirando de la correa, conviene comenzar desde un entorno tranquilo y reforzar pequeños avances. Si además existe miedo, reactividad, agresividad o una enorme dificultad para gestionar los estímulos del entorno, lo recomendable es buscar ayuda profesional basada en métodos respetuosos y con refuerzo positivo.
¿Cuándo debería pedir ayuda a un profesional?
Si tu perro tira con tanta fuerza que existe riesgo de caída o lesión, se lanza hacia otros perros o personas, entra en pánico durante los paseos o reacciona de forma intensa ante determinados estímulos, puede ser conveniente contar con un profesional cualificado. También merece especial atención cualquier cambio repentino en la forma de pasear o comportarse, especialmente si aparece junto con signos de dolor o malestar. En estos casos, el primer paso puede ser consultar con el veterinario para descartar un problema físico y, si es necesario, trabajar después con un profesional de comportamiento que utilice métodos basados en recompensas.
Consejos para conseguir buenos resultados
Enseñar a tu perro a caminar a tu lado requiere práctica, pero no tiene por qué convertirse en una lucha durante cada paseo. Quédate con estas ideas:
- Empieza en un lugar tranquilo.
- Elige una señal clara y sé coherente.
- Premia que tu perro esté cerca de ti.
- Empieza con pocos pasos.
- Refuerza la correa floja.
- Aumenta las distracciones progresivamente.
- Permite momentos para olisquear y explorar.
- Utiliza sesiones cortas.
- No compitas físicamente con tu perro.
- Evita castigos y herramientas aversivas.
- Adapta el ritmo del aprendizaje a cada individuo.
Si quieres ampliar el entrenamiento, también puedes consultar nuestra guía sobre [cómo enseñar a un perro.
Conclusión
Enseñar a tu perro a caminar a tu lado no consiste en obligarlo a permanecer pegado a tu pierna durante todo el paseo. Se trata de enseñarle una habilidad que le permita caminar contigo con la correa floja, prestar atención cuando se lo pides y responder a tus indicaciones incluso cuando aparecen distracciones. Empieza por lo más sencillo, recompensa los pequeños avances y aumenta progresivamente la dificultad. Y, sobre todo, recuerda que un buen paseo también debe ofrecer al perro oportunidades para explorar y olisquear. Con paciencia, constancia y un entrenamiento basado en recompensas, caminar juntos puede convertirse en una de las partes más agradables de vuestra rutina.