Estrés en perros

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La ansiedad y el estrés en los perros se pueden producir por situaciones muy cotidianas que escapan a nuestro control.
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El estrés es una condición que no acostumbramos a asociar a nuestros mejores amigos perrunos, sin embargo, es más común de lo que pensamos. Aunque no se enfrenten a los mismos problemas que nosotros, los perros también atraviesan por distintos estados de ánimo. La tristeza, la alegría, el miedo o la ansiedad, son algunas de las sensaciones que las personas comparten con sus mascotas. Sí, los perros tienen emociones. Así, los perros pueden verse gravemente afectados por el estrés. El estrés en perros puede ser muy perjudicial para ellos, para su salud. Por este motivo, debemos determinar la razón por la cual nuestro perro se estresa tanto. Una detección temprana de ciertos comportamientos es esencial. ¿Tienes sospechas de que tu perro pueda estar estresado? Conoce ciertos signos para identificar si tu perro está estresado y cómo actuar. Te lo contamos en este artículo del blog de perros.

Es curioso como nuestros mejores amigos perrunos nos alivian nuestra propia ansiedad, siendo nuestros pilares de apoyo; y sin darnos cuenta, en muchas ocasiones somos nosotros quienes les producimos estrés a ellos.

¿Por qué los perros se estresan?

Para entender por qué nuestro perro se estresa, necesitamos entender lo que experimentan y conocer qué es exactamente el estrés.

¿Qué es el estrés?

El estrés es una respuesta automática y adaptativa que genera el organismo del perro ante un estímulo específico. Envía señales a su cuerpo que pueden ayudar si realmente está en peligro. Por ejemplo, cuando un perro ve a otro perro, la liberación de adrenalina acompañada de estrés puede ayudarlo a evadir la situación o defenderse.

Esta respuesta automática e involuntaria es la responsable de la adaptación del organismo para las exigencias de un ambiente cambiante. Tal estímulo pueden ser muchas cosas, incluso cosas que no interpretamos necesariamente como factores estresantes. Para un perro, puede ser otro perro, una persona, un coche o incluso un entorno que no les agrada. El estrés en perros se convierte en algo negativo cuando es excesivo o se prolonga mucho tiempo. A largo plazo, un perro estresado puede presentar ansiedad crónica o acumulación de miedos. Entender porqué un perro está estresado es muy importante para seguir avanzando en su bienestar. Profundicemos en las causas.

Causas comunes de estrés en perros

El estrés en los perros se puede producir por situaciones muy cotidianas: desde una visita al veterinario hasta quedarse solos en casa son motivos suficientes para que se produzca el estrés en perros. Aunque en muchas ocasiones no podamos evitar situaciones de estrés en perros, la pirotecnia escapa de nuestro alcance, sí podemos intentar ayudarles en la manera de comportarse y enfrentarse a dichas situaciones. Algunos de los factores desencadenantes de estrés en perros son:

  1. Ruidos fuertes y repentinos (fuegos artificiales o tormentas). Los ruidos repentinos y estridentes pueden causar muchísimo estrés en tu perro. Hay dos motivos principales: sus oídos están más desarrollados que los nuestros, cualquier ruido les afectará con más intensidad; y la segunda razón, el desconocimiento de la fuente del sonido. Los ruidos estridentes como los cohetes o los petardos son ruidos desconocidos para los perros y esto les provoca miedo y les genera ansiedad. Ante estos estímulos auditivos tan fuertes, que no entienden de dónde vienen, los perros no saben cómo comportarse y eso les causa estrés. En estos momentos hay que acompañarlos con las palabras, calmarlos de esa manera para que vayan aprendiendo a controlar su miedo. Consejos para que no lo pasen mal los perros con la pirotecnia.
  2. Métodos de adiestramiento punitivos (collares de electrochoque, gritos, golpes…). Nunca refuerzo negativo, siempre educación en positivo.
  3. Visitas al veterinario. Una de las principales causas de estrés porque para ellos es un territorio desconocido lleno de olores de otros animales y porque suele venir acompañado por una experiencia dolorosa, por eso, los perros sienten estrés cuando se acercan a la consulta veterinaria.
  4. Cambios de residencia, mudanza a un nuevo domicilio o estancia en una residencia canina. Nuestros mejores amigos perrunos son animales de rutina, están acostumbrados a hacer lo mismo y a estar en un mismo lugar. En cuanto a las mudanzas, aunque estas deberían ser un paso de corta duración, a nuestras mascotas les puede afectar más de lo que pensamos.
  5. Situaciones novedosas. Hacemos referencia a la exposición a nuevos objetos, personas, etc.
  6. Cambios de rutina doméstica. Por ejemplo, un nuevo horario laboral, la vuelta al colegio de los pequeños, las vacaciones, etc.
  7. Invasión de su espacio vital. Sí, también les puede generar estrés cuando interrumpimos su reposo, les contenemos a la fuerza dándoles besos o abrazos.
  8. Ambiente estresante en el hogar.  Una mala o tensa relación con otros miembros del hogar bien sean mascotas o personas es perjudicial para su salud.
  9. Falta de estimulación física y mental. Los perros necesitan de actividad diaria fuera del hogar para que puedan ejercitarse físicamente y relacionarse con el entorno. También necesitan jugar y que interactuemos con ellos todos los días. La falta de estos estímulos físicos y mentales puede acarrear consecuencias negativas en lo que al comportamiento pudiendo padecer estrés, ansiedad, volverse destructivo, etc.
  10. Separación de las personas de la familia. Separarse de sus dueños puede ser bastante estresante para algunos perros, más si no están acostumbrados a ello o si en un pasado han sufrido abandono. Es importante saber detectar esto para poder ayudar a vuestra mascota. En estos casos, la ansiedad por separación se suele manifestar con unos síntomas bastante identificables: llanto, destrozar muebles, no comer, estar constantemente ladrando…
  11. No tener cubiertas sus necesidades básicas. Nuestra responsabilidad es proporcionarles sus necesidades básicas: buena alimentación, correcta salud física y mental, cuidados de higiene, estar vacuna y desparasitado… Proporcionarle una buena educación y darle todo el cariño del mundo, evitarán que tu perro sufra estrés.
  12. Cambios en los miembros del hogar. Un recién nacido, una nueva mascota, el fallecimiento de una mascota o de una persona o invitados podrían considerarlo como una invasión y que no tu mascota no lo lleve bien.
  13. Los viajes. Viajes en coche, avión, tren o barco puede llegar a resultar estresante a nuestros perros, si no está habituados a ello. Y es que, además de los mareos, muchos de ellos deben ir en transportín y no están acostumbrados a este habitáculo. Por eso, dentro de lo posible, al menos intenta tener acostumbrada a tu mascota al uso del transportín.
  14. Nosotros. Sí, todo lo que nosotros hacemos influye de forma positiva o negativa para nuestros mejores amigos perrunos.
  15. Socialización inadecuada. Una socialización adecuada desde cachorros evitará experiencias negativas en un futuro.
  16. Situación traumática. Si el perro ha sufrido un accidente, ha sido atacado por otro animal o sufre algún tipo de trauma, puede llegar a sufrir estrés.

Síntomas de estrés en perros

Cuando los niveles de estrés son excesivos podremos identificar síntomas de estrés. Los gestos más comunes que los perros pueden presentar para asegurarnos de que tienen estrés son:

Signos de estrés canino

  1. Caída excesiva del pelo (alopecia). La pérdida de pelo es uno de los síntomas más graves que pueden derivarse de una situación de estrés crónico en nuestra mascota. Este puede caerse como consecuencia de la ansiedad, por un lamido compulsivo o porque nuestro perro se lo arranque con los dientes. En cualquiera de los casos es importante que consultemos este problema con un profesional veterinario.
  2. Rascado excesivo. El rascado excesivo también se encuentra entre las características propias de un cuadro de estrés en perros, pudiendo provocar que nuestro can se haga heridas.
  3. Aparición de esterotipias. Las estereotipias son movimientos repetitivos constantes que lleva a cabo el perro sin un fin determinado. Existen muchos tipos de estereotipias: podemos observar a perros que se muerden la cola, que cazan animales invisibles, que ladran sin parar… Un estereotipo común en las perreras se puede ver cuando los perros caminan en círculos durante períodos prolongados.
  4. Alergias en la piel. Te invitamos a que leas el artículo sobre alergias en perros.
  5. Rigidez muscular. Especialmente en las situaciones que le producen estrés le podremos observas más tenso y rígido de lo habitual. Es habitual observar la cola y las extremidades en tensión, a la espera de que ocurra algún hecho significativo.
  6. Hiperactividad. Es muy habitual que los perros estresados tengan una conducta hiperactiva.
  7. Falta de atención. Los perros que estresados sufren un nerviosismo generalizado que les hace tener dificultad para concentrarse, prestar atención, seguir nuestras órdenes de obediencia…
  8. Aceleración del ritmo cardíaco.
  9. Pérdida de apetito. A la mayoría de los perros les encanta comer, por lo que puede ser bastante inquietante cuando notamos que no comen nada.
  10. Comportamiento huidizo o miedoso. El miedo generalizado es un resultado común del estrés.
  11. Cambios de comportamiento o comportamiento extraño. Camina con la cabeza baja, tiene la cola baja o escondida entre las piernas… Estas son muestras claras de que algo no está bien.
  12. Bostezos y jadeos con frecuencia y forzados.
  13. Gruñidos o ladridos excesivos. Estos podrían ser en momentos puntuales por una situación en particular, aunque cuando son repetidos, sin duda demuestran que el problema va a más.
  14. Vómitos y salivación en exceso.
  15. Jadeo constante. El jadeo es la herramienta que utilizan los perros para expulsar el calor del cuerpo. Si observas a tu perro jadear en situaciones en las que debería estar tranquilo es que probablemente está estresado y necesita aliviar la tensión que siente.
  16. Apatía. Mientras que algunos pueden volverse agresivos, otros pueden encerrarse en sí mismos y eventualmente volverse apáticos y deprimidos. Si observamos que nuestro perro muestra un comportamiento indiferente hacia los demás, mostrándose apático y con apariencia cansada, puede que estemos ante un posible caso de estrés.
  17. Agresividad. Uno de los signos más comunes de estrés o enfermedad en los perros. La agresividad en perros suele ir acompañado de expresiones faciales tensas.
  18. Hiperactividad. La tensión y ansiedad acumuladas pueden ser causa de este problema, impidiéndoles estar tranquilos y calmados.
  19. Pérdida de peso drástica. Un indicador de estrés, ansiedad o un problema de salud subyacente.
  20. Aislamiento. En ocasiones es normal que los perros busquen tiempo a solas, pero si se convierte en un comportamiento habitual, podría ser una señal de alarma.
  21. Problemas gastrointestinales. Aunque se relacionan principalmente con alergias o enfermedades, los problemas gastrointestinales, como la diarrea y el estreñimiento, también pueden estar relacionados con los niveles de estrés.
  22. Salivación y relamido. Si observamos que un perro se relame y saliva de forma muy exagerada, será básico prestar atención a que no sea un hábito que lleva a cabo de forma repetitiva y constante.
  23. Sueño excesivo. El letargo suele ser uno de los primeros y más comunes síntomas de estrés y ansiedad en los perros.

¿Cómo se trata el estrés en los perros?

Lo primero que debemos hacer cuando observamos signos de estrés en nuestro perro es comprender la causa subyacente. El listado de razones anteriores de estrés canino podrá ser de gran ayuda, pero siempre será necesario acudir al veterinario para comprobar que este estrés no es por ningún malestar físico o enfermedad. Una vez comprobado que sus necesidades específicas están cubiertas, existen determinadas pautas o medidas que podemos llevar a cabo para tratar de solucionar el problema del estrés en nuestros perros, especialmente dadas las circunstancias excepcionales que vivimos. Estas son:

Cómo reducir el estrés en perros

  1. Establecer rutinas al perro para comprender y controlar su entorno.
  2. Satisfacer sus necesidades básicas.
  3. Proporcionar más educación. Permite que el perro tenga más oportunidades de pasar tiempo socializando, proporciona ejercicio, recompensa y lo estimula cognitivamente, todos factores para mejorar la sensación de estrés.
  4. Pasad tiempo juntos. Pasa tiempo de calidad, no cantidad. Que el tiempo que tengáis juntos sea especial.
  5. Enriquecimiento ambiental. Proporciona juguetes, juegos de inteligencia, un área de descanso acogedora y otros accesorios que ayudarán al perro en su bienestar.
  6. Utilizar siempre el refuerzo positivo. Premia sus buenas conductas recompensándole con golosinas, caricias y palabras de aprobación.
  7. Jugar con él. Es la mejor manera de estimular su mente y reducir el estrés en perros.
  8. Darle mucho cariño. Como siempre el amor y el cariño son una gran medicina para este tipo de problemáticas.
  9. Crear un área segura. Crear un área en su hogar donde el perro pueda relajarse y escapar cuando se sienta estresado o ansioso.
  10. Administrarle una dieta equilibrada.
  11. Manejar nuestras emociones para no contagiar al perro nuestros nervios, enfados, estrés…

Tanto el miedo, la ansiedad y el estrés generan un gran impacto sobre las mascotas, y no solo hablamos a nivel fisiológico, también provocan problemas de comportamiento. De hecho, derivadas de estas patologías son muchos los perros que se abandonan en protectoras de animales. ¡Cuida su salud canina!

El estrés canino

El estrés en perros se convierte en algo negativo cuando es excesivo o se prolonga mucho tiempo. A largo plazo, un perro estresado puede presentar ansiedad crónica o acumulación de miedos.

  1. Ruidos fuertes y repentinos (fuegos artificiales o tormentas).
  2. Métodos de adiestramiento punitivos (collares de electrochoque, gritos, golpes...).
  3. Visitas al veterinario.
  4. Cambios de residencia, mudanza a un nuevo domicilio o estancia en una residencia canina.
  5. Situaciones novedosas.
  6. Cambios de rutina doméstica.
  7. Invasión de su espacio vital.
  8. Ambiente estresante en el hogar.
  9. Falta de estimulación física y mental.
  10. Separación de las personas de la familia.
  11. No tener cubiertas sus necesidades básicas.
  12. Cambios en los miembros del hogar.
  13. Los viajes.
  14. Nosotros.
  15. Socialización inadecuada.
  16. Situación traumática.

  1. Caída excesiva del pelo (alopecia).
  2. Rascado excesivo.
  3. Aparición de esterotipias.
  4. Alergias en la piel.
  5. Rigidez muscular.
  6. Hiperactividad.
  7. Falta de atención.
  8. Aceleración del ritmo cardíaco.
  9. Pérdida de apetito.
  10. Comportamiento huidizo o miedoso.
  11. Cambios de comportamiento o comportamiento extraño.
  12. Bostezos y jadeos con frecuencia y forzados.
  13. Gruñidos o ladridos excesivos.
  14. Vómitos y salivación en exceso.
  15. Jadeo constante.
  16. Apatía.
  17. Agresividad.
  18. Hiperactividad.
  19. Pérdida de peso drástica.
  20. Aislamiento.
  21. Problemas gastrointestinales.
  22. Salivación y relamido.
  23. Sueño excesivo.

  • Establecer rutinas al perro para comprender y controlar su entorno.
  • Satisfacer sus necesidades básicas.
  • Proporcionar más educación.
  • Pasad tiempo juntos.
  • Enriquecimiento ambiental.
  • Utilizar siempre el refuerzo positivo.
  • Jugar con él.
  • Darle mucho cariño.
  • Crear un área segura.
  • Administrarle una dieta equilibrada.
  • Manejar nuestras emociones para no contagiar al perro nuestros nervios, enfados, estrés...
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