Un ictus en perros, también denominado accidente cerebrovascular, ocurre cuando se altera de forma repentina el suministro de sangre a una zona del cerebro. Puede deberse a la obstrucción de un vaso sanguíneo o a una hemorragia cerebral. Los signos aparecen normalmente de forma brusca y pueden incluir pérdida de equilibrio, descoordinación, inclinación de la cabeza, movimientos anormales de los ojos, debilidad, alteraciones de la marcha, cambios en el comportamiento o convulsiones. Sin embargo, estos síntomas no significan necesariamente que el perro haya sufrido un ictus. Existen otras enfermedades neurológicas en perros que pueden producir signos muy similares, por lo que es necesario realizar una valoración veterinaria. Si tu perro presenta de repente alguno de estos síntomas, acude cuanto antes a un veterinario o servicio de urgencias.
¿Qué es un ictus en perros?
Un ictus es una alteración vascular que afecta al cerebro y provoca una interrupción o modificación del flujo sanguíneo en una determinada zona. Cuando una parte del cerebro deja de recibir suficiente oxígeno y nutrientes, las células nerviosas pueden resultar dañadas. En perros, los accidentes cerebrovasculares son relativamente poco frecuentes, aunque se reconocen cada vez más gracias a la utilización de técnicas de diagnóstico por imagen avanzadas, especialmente la resonancia magnética. Los ictus pueden ser principalmente de dos tipos:
Ictus isquémico
Se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro queda obstruido, por ejemplo por un trombo o un émbolo. Como consecuencia, la zona cerebral que depende de ese vaso recibe un aporte insuficiente de oxígeno.
Ictus hemorrágico
En este caso se produce una hemorragia dentro o alrededor del cerebro debido a la rotura de un vaso sanguíneo. La sangre liberada puede lesionar el tejido cerebral y aumentar la presión en la zona afectada. Ambos tipos pueden provocar signos neurológicos de aparición repentina y requieren valoración veterinaria.
Síntomas de ictus en perros
Los síntomas dependen de la zona del cerebro afectada y de la extensión de la lesión. Entre los signos que pueden aparecer se encuentran:
- Pérdida repentina del equilibrio o dificultad para caminar.
- Descoordinación o ataxia.
- Inclinación de la cabeza.
- Caídas hacia un lado.
- Movimientos anormales de los ojos, como nistagmo.
- Caminar en círculos.
- Debilidad de una o varias extremidades.
- Alteraciones de la postura.
- Dificultad para mantenerse de pie.
- Cambios repentinos en el estado mental o el comportamiento.
- Alteraciones de la visión.
- Convulsiones en algunos casos.
- Somnolencia, desorientación o disminución del nivel de conciencia en determinados casos.
La presentación depende de la región cerebral afectada. Por ejemplo, las lesiones cerebelosas pueden producir especialmente ataxia, alteraciones del equilibrio, inclinación de la cabeza y nistagmo.
¿Un perro con ictus puede quedarse paralizado?
Puede presentar debilidad o pérdida de movilidad, pero la parálisis no es un signo obligatorio de ictus. El tipo de déficit neurológico dependerá de la zona del cerebro afectada. Por eso, no conviene utilizar únicamente la presencia o ausencia de parálisis para determinar si un perro ha sufrido un accidente cerebrovascular. Además, enfermedades de la médula espinal, trastornos vestibulares, convulsiones y otras alteraciones neurológicas pueden provocar dificultades para caminar o mantener la postura.
¿Qué hacer si sospechas que tu perro está sufriendo un ictus?
Si los signos neurológicos aparecen de forma repentina, no esperes a comprobar si desaparecen por sí solos. Lo recomendable es:
- Mantener la calma y evitar movimientos innecesarios.
- Mantener al perro en un lugar seguro para evitar que se caiga o se golpee.
- Si no puede caminar, ayudarlo a permanecer tumbado sobre una superficie estable.
- Contactar con un veterinario o clínica de urgencias y explicar los síntomas y cuándo comenzaron.
- Si es posible, grabar un vídeo breve de los signos neurológicos para enseñárselo al veterinario.
- Si el perro presenta una convulsión, no debes sujetarlo ni introducir las manos en su boca. Retira objetos con los que pueda golpearse y procura mantener despejada la zona mientras esperas asistencia veterinaria.
Las convulsiones prolongadas o repetidas, la pérdida de conciencia y otros signos neurológicos graves requieren atención urgente.
¿Cuáles son las causas del ictus en perros?
En algunos perros puede identificarse una enfermedad que favorece la aparición del accidente cerebrovascular, aunque en muchos casos no se consigue determinar una causa concreta. Entre las enfermedades o situaciones que pueden estar relacionadas se encuentran:
- Alteraciones de la coagulación.
- Trombocitopenia.
- Hipertensión.
- Algunas enfermedades cardíacas.
- Neoplasias.
- Enfermedades endocrinas o metabólicas.
- Infecciones sistémicas.
- Determinadas enfermedades parasitarias.
- Malformaciones vasculares.
- Traumatismos en determinadas circunstancias.
Por eso, después de confirmar un ictus, el veterinario puede investigar si existe una enfermedad subyacente que deba tratarse. No conviene presentar una enfermedad concreta como causa habitual del ictus, ya que el origen varía mucho entre pacientes y en una proporción importante de casos no se identifica una causa subyacente.
¿Cómo se diagnostica un ictus en perros?
Los síntomas por sí solos no permiten confirmar un ictus. El veterinario comenzará con una historia clínica y una exploración física y neurológica. Después puede recomendar diferentes pruebas dependiendo de los signos del perro y de las posibles causas. Entre ellas pueden encontrarse:
- Análisis de sangre.
- Análisis de orina.
- Medición de la presión arterial.
- Pruebas de coagulación.
- Pruebas para detectar enfermedades subyacentes.
- Exploración neurológica.
- Tomografía computarizada (TC).
- Resonancia magnética (RM).
- En determinados casos, análisis del líquido cefalorraquídeo.
- La resonancia magnética es la principal técnica de imagen para diagnosticar un ictus y determinar qué zona del cerebro está afectada.
- Además, el veterinario deberá descartar otras enfermedades que pueden producir síntomas parecidos.
¿Puede confundirse un ictus con un problema vestibular?
Sí. Un perro con un trastorno vestibular puede presentar inclinación de la cabeza, pérdida de equilibrio, ataxia y nistagmo, signos que también pueden aparecer en determinados ictus. El síndrome vestibular idiopático, las enfermedades del oído interno y otros problemas neurológicos pueden producir una presentación similar. Por este motivo, no es recomendable intentar diagnosticar un ictus únicamente observando que el perro camina inclinado o mueve los ojos de forma extraña.
Tratamiento del ictus en perros
El tratamiento depende del tipo de ictus, de la gravedad de los signos y, especialmente, de si existe una enfermedad subyacente que pueda tratarse. En los perros con accidente cerebrovascular, el tratamiento suele centrarse en estabilizar al paciente, proporcionar cuidados de soporte y tratar las enfermedades que hayan podido favorecer el problema. Según las necesidades del perro, el veterinario puede establecer medidas destinadas a:
- Mantener una hidratación y nutrición adecuadas.
- Controlar las convulsiones si aparecen.
- Vigilar la presión arterial y otros parámetros.
- Tratar enfermedades subyacentes.
- Proporcionar cuidados de enfermería cuando existe dificultad para moverse.
- Facilitar la recuperación de la movilidad mediante rehabilitación cuando está indicada.
- No existe un tratamiento único que sirva para todos los perros que sufren un ictus.
Además, no deben administrarse medicamentos por cuenta propia, incluidos fármacos destinados a prevenir la formación de coágulos.
¿Puede recuperarse un perro de un ictus?
Sí. Algunos perros pueden recuperar una parte importante o incluso gran parte de sus funciones neurológicas, especialmente cuando se trata de determinados ictus isquémicos y no existe una enfermedad subyacente grave. La recuperación depende de factores como:
- La zona del cerebro afectada.
- La extensión de la lesión.
- El tipo de ictus.
- La presencia de enfermedades subyacentes.
- La gravedad de los signos neurológicos.
- La evolución durante los primeros días.
En estudios de perros con ictus isquémico confirmado mediante resonancia magnética se ha observado que algunos pacientes presentan una evolución favorable, aunque también existe riesgo de complicaciones o de nuevos episodios neurológicos. Por tanto, no es correcto afirmar que un ictus hemorrágico siempre tenga mal pronóstico o que un ictus isquémico siempre sea leve. El pronóstico debe establecerlo el veterinario según cada caso.
¿Cuánto tarda un perro en recuperarse de un ictus?
No existe un tiempo de recuperación igual para todos los perros. Algunos pacientes muestran una mejoría neurológica relativamente rápida, mientras que otros necesitan semanas de recuperación y pueden mantener alguna secuela. En determinados ictus cerebelosos se ha descrito una mejoría importante durante los primeros días, pero la evolución depende de la localización y extensión de la lesión.
Secuelas del ictus en perros
Después de un ictus, algunos perros pueden conservar déficits neurológicos. Las posibles secuelas dependen de la zona afectada y pueden incluir:
- Alteraciones del equilibrio.
- Dificultad para caminar.
- Cambios en la coordinación.
- Inclinación persistente de la cabeza.
- Alteraciones de la visión.
- Cambios de comportamiento.
- Debilidad de alguna extremidad.
En algunos casos estas alteraciones mejoran progresivamente.
¿Se puede prevenir un ictus en perros?
No todos los ictus pueden prevenirse, especialmente cuando no se identifica una causa subyacente. Sin embargo, mantener controles veterinarios adecuados puede ayudar a detectar y tratar enfermedades que puedan aumentar el riesgo de problemas vasculares o neurológicos. En función de la edad y del estado de salud del perro, el veterinario puede valorar controles de:
- Presión arterial.
- Sangre y orina.
- Función renal y endocrina.
- Coagulación.
- Corazón.
- Otras enfermedades previamente diagnosticadas.
La prevención, por tanto, no consiste simplemente en proporcionar más ejercicio o una determinada dieta, sino en mantener controlada la salud general del animal.
Preguntas frecuentes sobre el ictus en perros
Un ictus puede sospecharse cuando aparecen signos neurológicos de forma repentina, como pérdida de equilibrio, descoordinación, inclinación de la cabeza, nistagmo, debilidad o cambios de comportamiento. Pero los síntomas no son suficientes para confirmarlo. El diagnóstico requiere una valoración veterinaria y, en muchos casos, pruebas de imagen, especialmente una resonancia magnética.
Una aparición repentina de signos neurológicos debe considerarse una situación que requiere valoración veterinaria inmediata. Aunque finalmente el problema no sea un ictus, otras enfermedades neurológicas pueden necesitar tratamiento urgente.
Sí, un ictus puede ser grave y algunos perros pueden morir como consecuencia del episodio o de la enfermedad que lo ha provocado. Sin embargo, no todos los ictus tienen un desenlace fatal y algunos perros evolucionan favorablemente, especialmente determinados casos de ictus isquémico.
Sí. Algunos perros recuperan buena parte de su movilidad después del ictus, aunque el grado de recuperación depende de la lesión y de la evolución de cada animal.
Puede producirse otro episodio neurológico, especialmente si existe una enfermedad subyacente que no ha sido identificada o controlada. Por eso, cuando se confirma un ictus, es importante investigar sus posibles factores predisponentes.
Conclusión
El ictus en perros es una alteración cerebrovascular que puede aparecer de forma repentina y provocar diferentes signos neurológicos. Problemas de equilibrio, descoordinación, movimientos anormales de los ojos, inclinación de la cabeza, debilidad o cambios bruscos de comportamiento pueden ser compatibles con un ictus, pero también con otras enfermedades. Por eso, ante cualquier alteración neurológica de aparición súbita, la prioridad es acudir al veterinario para determinar qué está ocurriendo y comenzar el tratamiento adecuado cuanto antes.
