La Navidad trae reuniones familiares, comidas especiales, decoración, regalos y celebraciones. Pero algunos elementos habituales de estas fechas pueden suponer un riesgo para nuestros perros. Desde los alimentos y adornos hasta las plantas, los cables, las velas o los fuegos artificiales, conocer los principales peligros navideños para perros ayuda a prevenir accidentes y a disfrutar de las fiestas con mayor tranquilidad. Estos son los 7 riesgos que conviene tener especialmente en cuenta.
1. Adornos navideños y árbol de Navidad
Los adornos pueden resultar muy atractivos para un perro curioso, especialmente si puede morderlos, jugar con ellos o intentar cogerlos del árbol. Las bolas de cristal pueden romperse y provocar cortes, mientras que determinados adornos pequeños pueden ser peligrosos si el perro los ingiere. También hay que prestar atención a cintas, guirnaldas y otros elementos que puedan terminar en su boca. El propio árbol también puede suponer un riesgo si no está bien sujeto y se cae sobre el perro. Por eso:
- Coloca los adornos frágiles fuera de su alcance.
- Evita dejar pequeños objetos decorativos al alcance de tu perro.
- Fija bien el árbol para evitar que pueda volcar.
- Si utilizas un árbol natural, recoge las agujas que vayan cayendo.
- No permitas que tu perro beba el agua del recipiente del árbol, ya que puede contener sustancias añadidas y bacterias.
- Evita especialmente el espumillón o tinsel, cuya ingestión puede provocar una obstrucción intestinal.
Si tu perro suele mordisquear todo lo que encuentra, lo más prudente es adaptar la decoración a sus hábitos.
2. Cables y luces de Navidad
Las luces navideñas hacen que aumente el número de cables presentes en casa, y esto puede ser peligroso si tu perro intenta morderlos. Un cable mordido puede provocar una descarga eléctrica, por lo que es importante mantener las conexiones fuera de su alcance. Las baterías también deben permanecer alejadas de los animales. Además:
- Evita dejar cables sueltos por el suelo.
- Protege las conexiones que estén a su alcance.
- Desenchufa las luces cuando no sean necesarias.
- No dejes a tu perro solo con instalaciones eléctricas que pueda alcanzar.
3. Plantas navideñas
Algunas plantas utilizadas habitualmente como decoración navideña pueden causar problemas si un perro las ingiere. Entre ellas se encuentran el acebo y el muérdago, que pueden provocar alteraciones gastrointestinales y, en determinadas circunstancias, otros problemas más graves.
¿La flor de Pascua es tóxica para los perros?
Aquí conviene corregir una idea muy extendida. La flor de Pascua puede provocar irritación en la boca y el aparato digestivo y, en ocasiones, vómitos, pero su toxicidad suele ser mucho menor de lo que tradicionalmente se ha afirmado. La ASPCA la clasifica como tóxica, aunque señala que generalmente produce una irritación gastrointestinal leve o moderada. Por precaución, mantén las plantas fuera del alcance de tu perro. Y si quieres evitar riesgos, puedes utilizar plantas artificiales o decoración que no pueda ingerir. También puedes consultar nuestra guía sobre plantas tóxicas para perros para conocer otras especies que conviene mantener alejadas.
4. Velas y fuego
Las velas pueden provocar quemaduras si el perro se acerca demasiado o incluso causar un incendio si las tira accidentalmente. Por eso, nunca dejes una vela encendida sin supervisión y colócala siempre en un lugar al que tu perro no pueda acceder. Una alternativa sencilla son las velas LED, especialmente si tu perro es curioso o mueve fácilmente objetos con el hocico o la cola.
5. Comidas y dulces navideños
Este es probablemente uno de los peligros más importantes durante las reuniones familiares. En Navidad tenemos más comida al alcance y es fácil que alguien termine compartiendo un alimento con el perro sin saber que puede ser perjudicial. Entre los alimentos que debemos mantener alejados de los perros se encuentran:
- Chocolate
- Uvas y pasas
- Ajo y cebolla
- Alcohol
- Alimentos muy grasos o condimentados
- Alimentos que contengan xilitol, un edulcorante especialmente peligroso para los perros.
Y una corrección importante respecto al artículo antiguo: no es correcto decir que los turrones o los polvorones son tóxicos por el mero hecho de ser turrón o polvorón. El problema está en sus ingredientes, cantidades y composición. Además, algunos productos pueden contener chocolate, xilitol u otros ingredientes que sí son peligrosos. Lo mejor es no ofrecer al perro dulces navideños ni restos de las comidas familiares. Si quieres darle un premio, utiliza un snack específico para perros.
6. Fuegos artificiales y ruidos fuertes
Los petardos, fuegos artificiales, música alta y otros ruidos propios de las celebraciones pueden provocar miedo o estrés en algunos perros. Durante estos momentos es recomendable preparar un lugar tranquilo y seguro dentro de casa, preferiblemente alejado de las ventanas y de los ruidos del exterior. La ASPCA recomienda proporcionar al animal un espacio al que pueda retirarse cuando necesite tranquilidad. También es importante extremar las precauciones durante los paseos:
- Sácalo con correa.
- Evita zonas donde estén tirando petardos.
- Comprueba que lleva correctamente identificado.
- Si sabes que tiene miedo a los ruidos, adelanta el paseo antes de las horas de mayor actividad.
- No conviene confiar en que el perro “volverá a casa” si se asusta. Un perro aterrorizado puede salir corriendo y desorientarse.
Si tu perro tiene miedo a los petardos o fuegos artificiales, puedes ampliar la información en nuestro artículo sobre cómo calmar a los perros en Navidad.
7. Viajes y desplazamientos durante las fiestas
Durante Navidad son habituales los desplazamientos para visitar a familiares o viajar unos días. Si vas a viajar con tu perro, prepara con antelación todo lo necesario y utiliza un sistema de transporte seguro y adecuado al medio de transporte que vayas a utilizar. Si, por el contrario, tu perro se queda en casa porque allí está más tranquilo, asegúrate de que queda en un entorno seguro y de que una persona responsable puede atenderlo y comprobar que está bien. No es suficiente con dejarle abundante comida y agua durante varios días. Además, durante las reuniones familiares presta atención a las puertas de entrada y salida. Con invitados entrando y saliendo continuamente, un perro puede escaparse con mucha más facilidad de lo habitual.
¿Qué hacer si tu perro ingiere algo peligroso durante Navidad?
Si sospechas que tu perro ha ingerido un alimento, planta, medicamento u otra sustancia potencialmente peligrosa, contacta cuanto antes con un veterinario. No esperes a que aparezcan síntomas si sabes que ha ingerido una sustancia potencialmente tóxica y no provoques el vómito por tu cuenta salvo que un profesional te lo indique. En una intoxicación, saber qué ha ingerido, aproximadamente cuánto y cuándo puede ser muy útil para el veterinario.
Disfruta de una Navidad segura con tu perro
La mayoría de estos riesgos pueden evitarse fácilmente con un poco de previsión. Asegura el árbol, mantén los adornos y cables fuera de su alcance, vigila las plantas y los alimentos, protege a tu perro de los ruidos fuertes y presta especial atención durante las reuniones y desplazamientos. Así podrás disfrutar de las fiestas junto a tu mejor amigo con mucha más tranquilidad.
Preguntas frecuentes sobre los peligros navideños para perros
Entre los principales alimentos que debemos mantener alejados de los perros están el chocolate, las uvas y pasas, el alcohol, el ajo, la cebolla y productos que contengan xilitol. Los alimentos muy grasos también pueden resultar perjudiciales.
Puede provocar irritación gastrointestinal, pero su toxicidad suele ser mucho menor de lo que se ha popularizado. Aun así, es recomendable mantenerla fuera del alcance del perro.
Sí. Lo importante es asegurarlo para evitar que pueda volcar, mantener fuera de su alcance los adornos peligrosos y evitar que pueda beber el agua del árbol.
Prepara un espacio tranquilo y seguro dentro de casa, reduce en lo posible la exposición al ruido y evita sacarlo durante los momentos de mayor actividad pirotécnica. Si el miedo es intenso, conviene consultar con un veterinario para establecer un plan adecuado.