El pollo es uno de los alimentos que más fácilmente acaba compartiendo mesa con nuestros perros. Es una fuente de proteína y, bien preparado, puede utilizarse como premio o complemento ocasional. Pero hay una diferencia importante entre darle a un perro un poco de pollo cocido y preparar una dieta casera basada en pollo. No es lo mismo. Entonces, ¿los perros pueden comer pollo cocido? Sí. Siempre que esté bien cocinado, sin huesos, sin piel en exceso y sin sal, salsas, ajo, cebolla ni otros condimentos.
¿Los perros pueden comer pollo cocido?
Sí, los perros pueden comer pollo cocido y correctamente preparado. De hecho, el pollo se utiliza habitualmente como ingrediente en alimentos para perros y puede ofrecerse también como complemento de su comida habitual o como premio. La clave está en cómo se prepara. El pollo que nosotros comemos puede llevar sal, aceite, especias, ajo, cebolla, salsas o piel, y estas preparaciones no son adecuadas para compartir con nuestro perro. Para un perro, la opción más sencilla es:
- Pollo completamente cocinado.
- Sin huesos.
- Sin piel o retirando la mayor parte de la grasa.
- Sin sal.
- Sin aceite ni salsas.
- Sin ajo ni cebolla.
- Cortado en trozos adecuados para su tamaño.
¿Es bueno el pollo para los perros?
El pollo puede ser una buena fuente de proteínas y aporta nutrientes como vitamina B6, vitamina B3 y zinc. Eso no significa que todos los perros necesiten añadir pollo a su alimentación. Si tu perro ya toma un alimento completo y equilibrado, el pollo es simplemente un posible extra.
Proteínas para los perros
Las proteínas son necesarias para mantener tejidos como los músculos y forman parte de una alimentación adecuada para los perros. El pollo puede aportar proteína de origen animal, pero no es necesario que la dieta de un perro se base en pollo cocinado en casa. Un alimento completo para perros está formulado para cubrir sus necesidades nutricionales.
¿Pechuga o muslo de pollo para perros?
Puedes ofrecer tanto pechuga como muslo, siempre que estén bien cocinados y sin huesos. La diferencia principal está en su contenido en grasa. La pechuga suele ser más magra, mientras que determinadas partes del muslo pueden aportar más grasa. Por eso, si tu perro tiene tendencia al sobrepeso, es conveniente controlar tanto la cantidad como las partes más grasas.
¿Cómo dar pollo cocido a un perro?
La forma más sencilla es cocer el pollo únicamente con agua, dejarlo enfriar hasta una temperatura adecuada y retirar completamente huesos y piel. Después puedes desmenuzarlo o cortarlo en pequeños trozos. Una buena opción es utilizarlo como:
- Premio ocasional.
- Pequeño complemento de su comida habitual.
- Ingrediente puntual cuando tu veterinario te haya recomendado una alimentación sencilla durante un problema digestivo.
- No es necesario añadir arroz, verduras u otros alimentos para que el pollo sea «más nutritivo». Si quieres preparar una dieta casera completa para tu perro, debe estar correctamente formulada para cubrir sus necesidades nutricionales. Añadir ingredientes al azar puede desequilibrarla.
¿Los perros pueden comer pollo hervido?
Sí. El pollo hervido o cocido en agua es una de las formas más sencillas de ofrecerlo a un perro. No necesitas añadir sal, caldo, aceite ni especias. De hecho, cuanto más sencilla sea la preparación, mejor. El típico pollo que cocinamos para nosotros con ajo, cebolla, pimienta, salsas o bastante aceite no es el mismo que deberíamos ofrecer a nuestro perro.
¿Los perros pueden comer pollo a la plancha?
Sí, siempre que se prepare de forma sencilla. Puedes cocinar el pollo a la plancha sin añadir sal ni condimentos y retirando después cualquier parte excesivamente grasa. Lo que debemos evitar es convertirlo en un filete «a la plancha» como lo prepararíamos para nosotros, utilizando aceite en exceso, salsas o especias.
¿Los perros pueden comer pollo asado?
Pueden comer pollo asado si se trata de carne completamente cocinada y sin condimentos peligrosos, pero hay que tener especial cuidado con la piel, la grasa y los huesos. El pollo asado que compramos preparado puede contener bastante sal, grasa o condimentos, por lo que no es la mejor opción. Y, sobre todo, nunca debemos darle los huesos del pollo asado.
¿Los perros pueden comer piel de pollo?
La piel no es tóxica por sí misma, pero es mucho más grasa que la carne. Por eso, no es recomendable ofrecerla habitualmente, especialmente a perros con sobrepeso o que tengan problemas relacionados con la digestión de las grasas. Además, las preparaciones con piel suelen llevar otros ingredientes que tampoco son apropiados para ellos.
Si quieres darle pollo, es mucho mejor quedarse con la carne cocinada y sencilla.
¿Los perros pueden comer huesos de pollo cocidos?
No. Este es uno de los puntos más importantes del artículo. Los huesos de pollo cocidos pueden romperse y formar fragmentos afilados. Estos fragmentos pueden provocar atragantamientos, obstrucciones o lesiones en el aparato digestivo. Por tanto: pollo cocido sí; huesos de pollo cocidos, no.
Si tu perro ha comido accidentalmente un hueso de pollo, especialmente si era grande o ha ingerido varios, no provoques el vómito por tu cuenta. Consulta con tu veterinario para que valore el caso según el tamaño del perro, el tipo y cantidad de hueso ingerido y los posibles síntomas.
¿Los perros pueden comer pollo crudo?
Aunque existen dietas que incluyen alimentos crudos, no es lo mismo que ofrecer pollo cocinado. El pollo crudo puede contener bacterias como Salmonella y E. coli, por lo que cocinarlo correctamente reduce este riesgo. Si no sigues una dieta cruda formulada y supervisada por un profesional, para un simple premio o complemento es mucho más sencillo optar por pollo completamente cocinado.
¿Cuánto pollo puede comer un perro?
No existe una cantidad universal de pollo que sirva para todos los perros. Depende de su:
- Tamaño.
- Peso.
- Edad.
- Actividad física.
- Alimentación habitual.
- Estado de salud.
- Cantidad de otros premios que recibe.
Además, aunque el pollo sea un alimento adecuado, sigue aportando calorías. Los alimentos humanos y premios deberían mantenerse en cantidades pequeñas para no desplazar una alimentación completa y equilibrada. Una referencia habitual es que los extras no superen aproximadamente el 10 % de las calorías diarias del perro. Por eso, en lugar de establecer «X gramos de pollo por kilo» como si fuera válido para todos los perros, es mejor utilizarlo como un pequeño complemento y ajustar la cantidad a las necesidades individuales.
¿Puedo darle pollo a mi perro todos los días?
Aquí hay que hacer una distinción. Un perro puede comer pollo con frecuencia si forma parte de un alimento completo y equilibrado formulado para él. Pero no es recomendable empezar a añadir todos los días cantidades importantes de pollo cocinado por nuestra cuenta a un alimento completo. ¿Por qué?
- Porque si aumentamos mucho los extras podemos:
- Aportar más calorías de las necesarias.
- Desequilibrar la proporción de nutrientes de la dieta.
- Hacer que el perro coma menos de su alimento completo.
- Favorecer el aumento de peso.
Si quieres alimentar a tu perro principalmente con comida casera, no basta con combinar pollo, arroz y verduras. Una dieta casera para largo plazo debe estar correctamente formulada para cubrir todas sus necesidades nutricionales.
¿Puede comer pollo un perro con diarrea?
El pollo cocido sin piel, sin huesos y sin condimentos se utiliza en algunas pautas de alimentación blanda, pero no debemos considerar el pollo como un tratamiento para la diarrea. En determinados casos, un veterinario puede recomendar temporalmente una alimentación sencilla, como pollo cocido sin piel acompañado de otro alimento apropiado. Pero si la diarrea es intensa, dura más de lo esperado, aparece sangre, hay vómitos, dolor, decaimiento o el perro no quiere beber, lo adecuado es consultar con el veterinario.
¿Pueden comer pollo los cachorros?
Sí, un cachorro que ya está destetado puede comer pequeñas cantidades de pollo completamente cocinado y sin condimentos. Pero no debemos utilizarlo para sustituir su alimentación habitual. Los cachorros necesitan una alimentación formulada específicamente para su etapa de crecimiento, por lo que añadir grandes cantidades de carne u otros alimentos puede desequilibrar su dieta. Si quieres introducir pollo, empieza con una cantidad pequeña y observa cómo lo tolera.
¿Puede un perro ser alérgico al pollo?
Sí. Aunque el pollo es un ingrediente habitual en muchos alimentos para perros, algunos perros pueden presentar alergia o intolerancia a determinados alimentos, y el pollo está entre los ingredientes que pueden provocar reacciones alérgicas en algunos perros. Si después de comer pollo tu perro presenta repetidamente problemas digestivos, picor, lesiones en la piel u otros síntomas, no conviene seguir aumentando la cantidad por nuestra cuenta. Lo mejor es consultar con el veterinario para determinar si realmente existe una reacción al alimento.
¿Qué pollo NO deben comer los perros?
Hay muchas preparaciones de pollo que deberíamos dejar fuera de su plato.
- Pollo frito. No es una buena opción por su contenido en grasa y por los posibles condimentos. Las comidas muy grasas pueden provocar problemas digestivos y, en determinados perros, favorecer episodios de pancreatitis.
- Pollo con ajo o cebolla. No. El ajo y la cebolla son ingredientes que deben evitarse en la alimentación del perro. Esto también incluye determinadas salsas, caldos, sofritos y preparados comerciales que pueden llevarlos entre sus ingredientes.
- Pollo con mucha sal. Tampoco es recomendable. El perro no necesita que añadamos sal al pollo que le damos como premio o complemento.
- Pollo con salsas. Mejor evitarlo. Una salsa puede contener sal, ajo, cebolla, grasas, especias u otros ingredientes que no sean apropiados para el perro.
¿Qué hacer si mi perro ha comido pollo con huesos?
Si ha ocurrido accidentalmente, no provoques el vómito por tu cuenta. El riesgo depende de factores como la cantidad ingerida, el tamaño del perro y el tipo de hueso. Los huesos cocidos pueden astillarse y causar lesiones u obstrucciones. Si ha comido una cantidad importante o presenta atragantamiento, dificultad para respirar, vómitos, dolor abdominal, decaimiento, sangre en las heces o dificultad para defecar, contacta con un veterinario de forma urgente.
Pollo cocido y otros alimentos que puede comer tu perro
El pollo es solo uno de los alimentos humanos que pueden darse ocasionalmente a un perro. Dentro de esta misma sección de alimentación puedes consultar, por ejemplo:
- Los perros pueden comer pescado
- Los perros pueden comer arroz
- Los perros pueden comer lentejas
- Y si quieres saber qué alimentos es mejor mantener completamente alejados de ellos: alimentos prohibidos para perros.
Preguntas frecuentes sobre el pollo cocido para perros
Sí. Pueden comer pollo completamente cocinado, sin huesos, sin condimentos y en cantidades moderadas.
Sí. El pollo hervido únicamente con agua es una de las preparaciones más sencillas.
Sí. La pechuga cocinada y sin condimentos puede darse como premio o complemento ocasional.
Sí, siempre que esté completamente cocinado y se retire el hueso. Hay que tener en cuenta que determinadas partes del muslo contienen más grasa que la pechuga.
Es mejor retirarla, especialmente si el perro tiene sobrepeso o sensibilidad a los alimentos grasos.
No, y especialmente no deben comer huesos de pollo cocidos, porque pueden astillarse y provocar lesiones u obstrucciones.
Sí, después del destete pueden tomar pequeñas cantidades de pollo cocinado, pero su alimentación principal debe ser un alimento completo adecuado para su crecimiento.
Puede formar parte de un alimento completo para perros, pero añadir grandes cantidades de pollo casero diariamente a su alimentación no es necesario y puede desequilibrar la dieta.
Dependerá de la cantidad y del tamaño del perro. Si ha ingerido una cantidad relevante o desconocida, consulta con un veterinario, especialmente si aparecen síntomas.
Resumen: ¿los perros pueden comer pollo cocido?
Sí, los perros pueden comer pollo cocido, y puede ser un buen complemento ocasional siempre que se prepare correctamente. La opción más sencilla es pollo completamente cocinado, sin sal, sin salsas, sin ajo ni cebolla, sin piel en exceso y, sobre todo, sin ningún hueso.
No necesitas convertirlo en la base de su alimentación ni añadirlo diariamente a un pienso completo. Utilízalo como un extra en cantidades moderadas y teniendo en cuenta la alimentación y las necesidades concretas de tu perro.
