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En qué nos parecemos a los animales

en que nos parecemos a los animales

A lo largo de la historia se han llevado a cabo numerosos estudios para establecer en qué nos parecemos a los animales como para saber las diferencias radicales entre estos y los seres humanos. En este artículo del blog de perros ahondaremos en este tema.

Lo que nos parecemos a los animales

Está claro que antes de pensar en qué nos parecemos a los animales, es más fácil lo que nos diferencia de ellos. Sin duda, la primera tiene que ver con el gran tamaño de nuestro cerebro. Aunque hay animales con cerebros mayores como es el caso de las ballenas, elefantes o incluso los delfines, estos mamíferos no tienen el cerebro exageradamente grande en relación con su tamaño, como sí lo tenemos nosotros. La segunda tiene que ver con la capacidad racional. Los seres humanos somos “animales racionales”, nos distinguimos por el lenguaje, la conciencia, la vida en sociedad… Sin embargo, hace tiempo que Darwin junto con otros investigadores corroboraron que los humanos y los animales teníamos cosas en común. De hecho, a finales del siglo XIX los psicólogos de la corriente mentalista ya defendían que había animales inteligentes.

Los animales poseen emociones

Basta con ver las expresiones de los animales cuando se comunican con nosotros para saber que ellos también siente emociones. De esta forma, está claro que los animales y humanos compartimos el hecho de experimentar sentimientos como la tristeza, dolor, llanto o alegría. Además de estos atributos, la empatía también se ha constatado en animales.

En un artículo del periódico La Vanguardia, Josep Call, primatólogo y profesor sobre los orígenes evolutivos de la mente en la escuela de Psicología y Neurociencias de la Universidad de Saint Andrews en Escocia, expresa que en los animales se pueden observar los mismos comportamientos que en los humanos en cuanto a la empatía y el altruismo se refiere. Así lo indica en la siguientes líneaS:

“En los primates se ha constatado que si un individuo es atacado otros vienen a socorrerle; que si uno tiene comida y otros no, la comparte (…)”

Josep Call, primatólogo y profesor sobre los orígenes evolutivos de la mente en la escuela de Psicología y Neurociencias de la Universidad de Saint Andrews (escocia)

Los comportamientos básicos forman parte de la «base primate»

A su vez, Joaquim Veà, responsable del centro de investigación en primates de la Universitat de Barcelona, asegura que los comportamientos básicos (envidia, celos, odio…) forman parte de la “base primate” que compartimos con otras especies y subraya que no son comparables dichas conductas a las de los humanos.

Por otra parte, Alejandro Llano, filósofo y profesor de Antropología de la Universidad de Navarra, hace hincapié en que aunque tengamos rasgos y conductas similares no significa que seamos iguales. “Se habla de conciencia, de compresión o de libertad aplicado a los animales a semejanza de los humanos, pero que un animal tenga conciencia de que algo le duele, de que tiene hambre o deseo sexual no significa que reflexione sobre estos fenómenos como las personas”.  En su opinión, la diferencia radica en que “el animal vive incrustado en su ambiente, sumido en su realidad biológica, y no la ve objetivamente, mientras que el humano puede objetivar las cosas, manejarlas como realidades diferentes y se capta a sí mismo como sujeto activo”.

Los animales establecen vínculos de apego con otros seres vivos

Al igual que los seres humanos, los animales establecen un lazo con su madre dentro de las primeras horas, gracias al olfato. Juan Moreno, investigador del CSIC en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid apunta que el cariño de los padres por los hijos es un comportamiento común en todas las especies en las que las crías conviven con los progenitores después de nacer. Además, añade que es la evolución la encargada de no perpetuar los genes de los individuos que no tenían esa conducta, pues sus descendientes no sobrevivían sin esos cuidados.

Dos curiosas actitudes que compartimos con animales

Para acabar este artículo sobre en qué nos parecemos a los animales te muestro dos curiosas actitudes que compartimos con los loros y los delfines. ¡Ahí van!

  • La voz. Los loros son capaces de decir varias palabras y frases.
  • Hablar durante los sueños. A través de un estudio en un parque marino en Francia, investigadores descubrieron a cinco delfines que además de imitar los sonidos de las ballenas emitidos por grabaciones en su acuario, parecían rememorar estos momentos durante sus sueños.

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